04/06/2026 21:12 - Internacionales
Un urogallo cantábrico macho adulto con plumaje oscuro característico y barbas rojas, en un bosque de la Cordillera Cantábrica, representando la especie en peligro de extinción
La suelta de 30 urogallos cantábricos criados en cautividad se convirtió en uno de los fracasos más sonados de la conservación de especies en España. Tras una inversión de cinco millones de euros por parte de la Junta de Castilla y León, 28 ejemplares fueron devorados por depredadores y solo una hembra sobrevivió a los 180 días en libertad.
La liberación se realizó en octubre de 2025 en el Alto Sil, zona limítrofe entre las provincias de Asturias y León, en plena Cordillera Cantábrica. El plan contemplaba dos fases:
El resultado fue devastador: los zorros, aves rapaces y martas dieron cuenta de casi todos los ejemplares, demostrando que los protocolos de protección no funcionaron.
El Centro de Cría de Valsemana, ubicado en León, fue creado en 2019 con una inversión millonaria para evitar la extinción de la especie. Sin embargo, los resultados han sido desalentadores:
| Datos | Cifras |
|---|---|
| Inversión inicial | 5 millones de euros |
| Ejemplares liberados | 30 urogallos |
| Sobrevivientes | 1 hembra |
| Censo total 2024 | 209 ejemplares |
El urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus) es una subespecie del urogallo común que habita exclusivamente en la Cordillera Cantábrica del norte de España. Es un ave de gran tamaño que puede llegar a pesar hasta 7 kilos en los machos adultos.
Es una especie en peligro crítico de extinción. Los depredadores naturales siguen siendo la principal causa de mortalidad, pero también enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat, el cambio climático y la presión humana en su entorno.
El censo de urogallos cantábricos pasó de 191 ejemplares en 2019 a 209 en 2024, un incremento mínimo que evidencia la fragilidad de la especie. Asturias concentra aproximadamente el 33% de la población, mientras que el resto se distribuye por la Cordillera Cantábrica.
El plan de protección que contempla la cría en cautividad y posterior liberación ha demostrado ser insuficiente para revertir la tendencia hacia la extinción. Se proyectaba la liberación de 70-80 urogallos, pero el paso al mundo natural no está dando los resultados esperados.
Este fracaso plantea interrogantes sobre las estrategias de conservación: ¿Falta de preparación de los ejemplares para enfrentar depredadores? ¿Elección inadecuada del lugar de liberación? ¿Insuficiente control de especies predadoras en la zona?
Los expertos señalan que programas similares en otros países europeos han tenido mayor éxito gracias a un entrenamiento previo más exhaustivo y una mejor selección de hábitats con menor presencia de depredadores.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones