06/06/2026 18:42 - Salud
Ilustración conceptual de un corazón humano rodeado por representaciones estilizadas de moléculas de colesterol LDL, mostrando una transición de color de rojo intenso a tonos más saludables, con un fondo limpio y moderno que evoca cuidado médico y prevención.
La enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de muerte a nivel mundial, y el colesterol LDL elevado mantiene un rol determinante en el desarrollo de aterosclerosis. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación (2019), cerca del 40% de las personas adultas en Argentina presentan colesterol total elevado.
La actualización 2025 de las principales guías europeas sobre manejo de dislipemias consolidó un concepto clave: cuanto más temprano y sostenido sea el control del colesterol LDL, menor será el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares. El doctor Augusto Lavalle Cobo, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos y jefe del Servicio de Cardiología del Sanatorio Otamendi, explica que "el colesterol LDL sigue siendo un protagonista central en el desarrollo de la enfermedad aterosclerótica".
El colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad) es conocido como "colesterol malo" porque puede acumularse en las paredes de las arterias, formando placas que estrechan y endurecen los vasos sanguíneos (aterosclerosis), aumentando el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV).
El manejo de las dislipemias ha evolucionado hacia estrategias cada vez más personalizadas. La selección del tratamiento ya no se centra exclusivamente en la reducción del colesterol LDL, sino también en características clínicas particulares del paciente, presencia de enfermedades concomitantes y posibles interacciones farmacológicas.
El doctor Adrián Proietti, especialista en endocrinología y profesor de posgrado en la Universidad FASTA de Mar del Plata, señala: "La tendencia actual es avanzar hacia tratamientos más personalizados, contemplando el riesgo cardiovascular global, las comorbilidades y la tolerabilidad de cada paciente".
En este contexto, la pitavastatina aparece como una de las alternativas con creciente interés clínico. Diversos trabajos clínicos mostraron que presenta un bajo potencial de interacciones medicamentosas debido a su vía metabólica diferencial respecto de otras estatinas. Además, distintos estudios observaron un perfil neutro -e incluso favorable- sobre parámetros glucémicos, un aspecto especialmente relevante en personas con síndrome metabólico, prediabetes o diabetes tipo 2.
Uno de los aspectos más destacados en las actualizaciones recientes es la atención sobre el riesgo cardiovascular en personas que viven con VIH. La evidencia demuestra que esta población presenta entre 1,5 y 2 veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular respecto de la población general.
El estudio internacional REPRIEVE mostró que la utilización de pitavastatina redujo un 35% la incidencia de eventos cardiovasculares mayores en personas con VIH, un hallazgo que reforzó el interés clínico sobre esta molécula en estrategias de prevención primaria.
Es el endurecimiento y estrechamiento de las arterias causado por la acumulación de placa (colesterol, calcio y otras sustancias) en sus paredes. Es la causa principal de enfermedad cardiovascular, pudiendo derivar en infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y enfermedades vasculares periféricas.
Las principales sociedades científicas y médicas del mundo coinciden en que uno de los grandes desafíos actuales es mejorar el diagnóstico temprano y lograr un control más efectivo de los factores de riesgo cardiovascular. El bajo potencial de interacciones farmacológicas de la pitavastatina representa una ventaja relevante en pacientes que reciben múltiples tratamientos concomitantes.
"La prevención cardiovascular requiere continuidad, seguimiento y tratamientos adaptados a cada perfil clínico. Hoy contamos con herramientas terapéuticas cada vez más específicas para diferentes tipos de pacientes", concluyó el doctor Lavalle Cobo.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones