07/06/2026 03:26 - Tecnologia
Vista nocturna del desierto de Atacama con el cielo estrellado mostrando la Vía Láctea brillante y las Nubes de Magallanes visibles a simple vista, con los domos blancos de los observatorios astronómicos iluminados tenuemente en una montaña árida, atmósfera clara y cristalina
El desierto de Atacama en Chile es considerado uno de los últimos refugios de oscuridad natural en el planeta, con una contaminación lumínica inferior al 1%. Este lugar excepcional alberga el Observatorio Paranal del European Southern Observatory (ESO), que opera el Very Large Telescope (VLT), y se está construyendo el futuro Extremely Large Telescope (ELT), que con un espejo de 39 metros de diámetro será el más grande del mundo, con finalización prevista para 2027.
Sin embargo, un estudio científico reciente ha revelado datos alarmantes: el cielo de Atacama se ha iluminado a un ritmo del 10% anual entre 2011 y 2022, lo que significa que la oscuridad que alguna fue prístina está siendo erosionada de manera acelerada por la actividad humana.
Las consecuencias para la ciencia son graves: dos tercios de los telescopios principales ya han superado el umbral crítico de contaminación lumínica para 2022. Esto afecta directamente la capacidad de observación y la calidad de los datos que los astrónomos pueden obtener.
Un dato contextual importante: el 80% de la población mundial ya vive bajo cielos contaminados por la luz artificial, lo que significa que la mayoría de las personas nunca ha podido contemplar verdaderamente la Vía Láctea a simple vista.
El proyecto industrial Inna de AES Andes amenazaba con aumentar la contaminación lumínica en la zona hasta en un 50%, lo que habría sido devastador para los observatorios. Sin embargo, la empresa finalmente desistió del proyecto en 2026 tras la presión de la comunidad científica y ambiental.
Las regulaciones chilenas actuales utilizan un umbral de contaminación lumínica del 10% basado en estándares de la década de 1970, criterios que los expertos consideran completamente obsoletos para las necesidades de la astronomía moderna. La Unión Astronómica Internacional actualizó sus directrices en 2025, pero aún no han sido adoptadas completamente.
El Observatorio Paranal está ubicado a 2.600 metros de altitud y aproximadamente 130 kilómetros de Antofagasta, lo que lo sitúa en una posición privilegiada para la observación astronómica. Desde este lugar, las Nubes de Magallanes, galaxias satélites visibles a simple vista, muestran luz que tiene 200.000 años de antigüedad.
El ELT (Extremely Large Telescope) representa la próxima generación de instrumentos astronómicos. Su espejo primario de 39 metros le permitirá observar exoplanetas con un detalle sin precedentes y buscar signos de vida en otros mundos.
La contaminación lumínica no solo proviene de las ciudades. Las constelaciones de satélites en órbita baja, como Starlink y otras similares, también están afectando las observaciones astronómicas. Estos satélites reflejan la luz solar y crean "rayas" brillantes en las imágenes de larga exposición que toman los astrónomos, arruinando datos científicos valiosos.
Actualmente, solo 6 observatorios profesionales en todo el mundo mantienen niveles de contaminación lumínica inferiores al 1%, lo que convierte a Atacama en un tesoro científico que debe ser protegido a toda costa. La comunidad astronómica internacional sigue trabajando con gobiernos locales para implementar regulaciones más estrictas que preserven estos cielos únicos para las futuras generaciones.
Fuente: MDZol
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones