07/06/2026 06:04 - Otros
Alfredo S. Quiroga
¡Se nos fue el Indio! Carlos Alberto Solari dejó este mundo el 5 de junio de 2026, en su casa de Parque Leloir, a los 77 años. Parkinson, maldita enfermedad que lo persiguió durante una década entera. Y mientras la clase política se apura en decretar duelo y sacar comunicados, yo prefiero hacer memoria y hablar claro.
Este hombre nació en Paraná el 17 de enero de 1949. Se crió en La Plata, esa ciudad que hoy llora a su hijo ilustre. Cursó en la Escuela Primaria Número 33, en el Colegio Industrial Albert Thomas, en el Colegio Normal Número 3 y en la Escuela Superior de Bellas Artes. Era de los que estudiaban, de los que se formaban. No como estos figurones de hoy que no terminaron la secundaria y quieren darnos lecciones de vida.
En 1976, junto a Skay Beilinson, fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. ¡Año terrible para empezar una banda! La dictadura militar, la censión, el miedo. Y sin embargo, ellos salieron a tocar, a decir cosas que nadie se animaba a decir. El Indio siempre fue un tipo que hablaba de frente, aunque tuviera que usar metáforas que pocos entendían.
Su último recital fue en Olavarría en 2017, con 300.000 personas. Trescientas mil almas cantando a coro. En 2026 la Universidad de Buenos Aires le dio el Doctorado Honoris Causa. ¡Reconocimiento tardío para un tipo que nunca necesitó títulos para ser grande!
Skay Beilinson suspendió su show en Rosario. Juana Molina, hija de esa maravillosa Chunchuna Villafañe que también nos dejó el 4 de junio a los 92 años, suspendió su presentación en San Miguel. El mundo del arte se detiene. Y con razón.
Virginia Mones Ruiz, su esposa desde 1981, casados en 1989. Bruno Solari, su hijo nacido en 2000, fue su pilar durante los 10 años de enfermedad.
El intendente Julio Alak decretó tres días de duelo en La Plata. ¡Lindo gesto de alguien que representa justamente lo que el Indio siempre criticó! La casta política apropiándose de los símbolos populares. Porque no nos engañemos: Solari siempre fue un tipo incómodo para el establishment, para los que manejan los hilos del poder.
Yanina Latorre tuvo que salir a defenderlo de los idiotas que en redes sociales cuestionaban su fortuna. Ella dijo claro: él ganó la guita laburando. No como otros que conocemos, que amasaron fortunas con contratos públicos y manejos oscuros. El Indio vendió discos, llenó estadios, trabajó toda la vida. Y encima era austero. No nos debía nada.
Dalma y Gianinna Maradona se despidieron pidiéndole que abrace a su padre Diego. Hay cosas que te parten el alma. Dos íconos argentinos, dos genios, ya juntos en el otro lado.
¿Qué viene ahora? Velatorio masivo en Parque Domínico, con toda la policía que conozco movilizada. El país va a pararse. Y yo me pregunto: ¿cuánto tardará la clase política en usar esta muerte para sacar algún rédito? Ya vendrán los homenajes, las placas, los nombres de calles. Pero el Indio se nos va sin ver el país que soñó. Con un gobierno que intenta cambiar cosas mientras la oposición se aferra a sus viejos privilegios. Con 3.424 mujeres asesinadas en 11 años. Con la obra social de Camioneros en quiebra técnica. Con la morosidad disparada. El Indio se va, pero Argentina sigue siendo Argentina. Y esa es la noticia más triste de todas.
Recuerdos que mienten un poco (2019), su autobiografía. La vida es una misión secreta (2021). Fuimos reyes (2015). Diez libros para entender a un hombre que nunca quiso ser entendido del todo.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota marcó a generaciones. Las letras del Indio siguen ahí, esperando a que alguien las lea con atención. Porque este hombre decía cosas. Cosas que muchos prefirieron no escuchar.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones