09/06/2026 12:56 - Salud
Un joven sosteniendo un preservativo en la mano con expresión pensativa, simbolizando la decisión sobre protección sexual y salud reproductiva, ambiente educativo o médico
El 98% de las infecciones por VIH se producen a través de relaciones sexuales sin protección, según datos de AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina. Sin embargo, el uso del preservativo colapsó en la última década.
La expresión "a peluche", "a pelo" o "sin pasamontañas" circula entre jóvenes en redes sociales, memes y conversaciones cotidianas para referirse al sexo sin preservativo. Lo que parece un simple chiste esconde una señal de alarma: la normalización de una práctica de riesgo que décadas atrás era impensable.
| Categoría | Porcentaje |
|---|---|
| Lo usan siempre | 14% |
| Lo usan algunas veces | 65% |
| Nunca lo usan | 20,5% |
| Uso en 2012 | casi 40% |
Uno de los patrones más claros que emerge de las entrevistas es que el temor principal ya no son las infecciones, sino el embarazo. Esta asociación tiene consecuencias directas: muchas personas dejan de usar preservativo y delegan toda la responsabilidad anticonceptiva en métodos femeninos.
"El mayor miedo está en ser padres, más que las enfermedades" — Francisco, 20 años
"Hay poca información sobre ETS y menos difusión. Se habla más de embarazo en medio de una epidemia de sífilis" — Zoe, 21 años
"No es lo más usual que usen preservativo. En mi círculo es más la excepción que la regla" — Milo, 18 años
En 2024, la Organización Mundial de la Salud alertó sobre una caída sostenida en el uso del preservativo a nivel global durante la última década. En Argentina, la principal marca Tulipán reconoció una caída de ventas que incluso los llevó a reducir su personal.
En los años 80 y 90, el VIH era una sentencia de muerte. La generación que vio enfermar y morir a amigos y parejas adoptó el preservativo como única defensa. Hoy, con tratamientos efectivos, ese sentido de urgencia se diluyó.
La sexóloga Cecilia Ce advierte que la pornografía es hoy la primera fuente de educación sexual para jóvenes desde los 11 años, y en ese contenido no hay preservativo, lo que normaliza el sexo sin protección.
El recorte en políticas públicas impacta directamente: menos acceso a anticonceptivos, menos programas territoriales y menos llegada a las juventudes, según Lucila Szwarc del CONICET.
El momento de dejar el preservativo aparece ligado a una palabra: "confianza". Pero esa confianza no siempre es simétrica. En muchos casos, son las mujeres quienes deben instalar el tema y negociar el uso.
Lucila Szwarc, socióloga del CONICET, señala: "En muchas relaciones heterosexuales, el uso del preservativo se negocia, y muchas veces son las mujeres las que lo tienen que pedir mientras los varones se resisten".
También advierte que discursos conservadores reinstalan la idea de que no usar preservativo puede ser una "prueba de amor", una concepción peligrosa que pone en riesgo la salud.
Miguel Pedrola, director científico de AHF para América Latina, es claro: "Nadie debería estar pensando si usar o no preservativo: debería ser algo automático".
"Si no se invierte en prevención, el año que viene vamos a estar peor, y después peor todavía", advierte Pedrola.
Cuatro décadas atrás, usar preservativo no era una elección secundaria: era una urgencia. Con la irrupción del VIH en los años ochenta, dejó de ser un método más para convertirse en una barrera imprescindible. Para una generación que vio enfermar y morir a amigos, parejas y personas cercanas, el riesgo tenía nombre propio. El preservativo era la única defensa posible frente a una amenaza concreta. Hoy, ese sentido de urgencia parece haberse diluido, y recuperar esa conciencia es fundamental para proteger la salud de las nuevas generaciones.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones