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08/11/2025 07:17 • ECONOMIA • ECONOMIA
El swap bilateral entre el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la Reserva Federal de EE.?UU. es una herramienta que permite intercambiar pesos por dólares a un tipo de cambio preestablecido, con la devolución en una fecha futura. En Argentina, este mecanismo ha sido utilizado en momentos de alta volatilidad cambiaria para reforzar las reservas internacionales.
En los últimos meses, el Tesoro argentino necesitó liquidez para cubrir una cuota del programa del Fondo Monetario Internacional (FMI). La medida se hace evidente tras la revelación de que Scott?Bessent, quien había ocupado el cargo de Secretario del Tesoro de EE.?UU., vendió una cuantiosa cartera de dólares argentinos antes de las elecciones presidenciales de octubre?2023. Los fondos obtenidos con esas operaciones quedaron en manos de inversores locales, generando presión sobre el mercado cambiario.
Diversos informes señalan que Bessent habría obtenido alrededor de USD?200?millones mediante un “carry trade a medida” estructurado por el entonces ministro de Economía, Luis?Caputo. La estrategia consistía en aprovechar la diferencia entre la tasa de interés local y la americana, obteniendo un retorno superior al 10?%. Estas ganancias fueron objeto de debate público y de críticas por parte de sectores que consideraron la operación como una forma de “salvataje” financiero.
Con la activación del swap, el BCRA compró los dólares que estaban circulando en el mercado informal y los repatrió a las reservas oficiales. El objetivo inmediato es cubrir la cuota programada del FMI, que asciende a varios cientos de millones de dólares dentro del actual acuerdo de financiación. Además, la medida busca estabilizar el tipo de cambio y reducir la brecha entre el mercado oficial y el paralelo.
Analistas de mercado estiman que la operación refuerza la posición del Gobierno frente al oficialismo y a los organismos multilaterales, al demostrar capacidad de pago y de gestión de activos externos. Sin embargo, persisten dudas sobre el impacto a corto plazo en la inflación, ya que la inyección de dólares en el mercado puede generar presiones alcistas si no se acompañan de políticas monetarias restrictivas.
Se anticipa que el Gobierno continuará utilizando instrumentos como el swap y otras líneas de crédito para mantener la estabilidad cambiaria mientras avanza en el cumplimiento de sus compromisos con el FMI. La transparencia en la gestión de los recursos y la resolución de los casos controvertidos como el de Bessent serán claves para la confianza de los inversores.