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08/11/2025 10:17 • SOCIALES • SOCIALES
Según un informe publicado en Infobae, la investigación más reciente muestra que no basta con consumir cualquier probiótico; es fundamental conocer la cepa específica de la bacteria. Cada cepa tiene propiedades genéticas y metabólicas únicas que influyen en cómo interactúa con el eje intestino?cerebro, la vía de comunicación bidireccional entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central.
El eje intestino?cerebro regula funciones que van desde el estado de ánimo y la respuesta al estrés hasta la cognición. Cuando la microbiota intestinal está desequilibrada, se pueden desencadenar trastornos como ansiedad, depresión y deterioro cognitivo.
Una cepa es una variante genética dentro de una especie bacteriana. Por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG y Bifidobacterium longum BB536 son cepas distintas, aunque pertenecen al mismo género. Cada una produce diferentes metabolitos (como ácidos grasos de cadena corta) que pueden modular la producción de neurotransmisores.
Un artículo de MSN incluye la entrevista al gastroenterólogo Dr.?Juan?Pérez, quien señala dos pilares para restaurar una microbiota saludable:
El especialista recomienda combinar probióticos de cepas bien estudiadas con una dieta rica en alimentos fermentados (yogur, kéfir, chucrut) y fuentes de fibra vegetal.
Para elegir un suplemento, los consumidores deben buscar información que indique la cepa exacta (ej.: Lactobacillus plantarum WCFS1) y la dosis en unidades formadoras de colonias (UFC). Además, es aconsejable consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier régimen, especialmente en personas con condiciones crónicas.
La ciencia avanza hacia probióticos de precisión, donde la selección de cepas se hará según el perfil genético del individuo y su estado de salud. Este enfoque promete tratamientos más eficaces para trastornos neurológicos y metabólicos.