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13/11/2025 14:19 • POLITICA • POLITICA
Chile celebra una elección presidencial en la que el sistema de voto de segunda vuelta exige que un candidato alcance más del 50% de los sufragios para evitar el balotaje. La campaña está marcada por una polarización creciente entre la izquierda, que busca renovar su liderazgo, y los sectores conservadores que intentan mantener la continuidad del gobierno actual.
Los partidos de la coalición de izquierda han lanzado la candidatura oficial de una militante del Partido Comunista. Su llegada representa un cambio de tono respecto a elecciones anteriores, donde la representación de la izquierda se centró en figuras más moderadas. Analistas políticos describen la tarea de conservar la presidencia como "casi imposible", dada la fragmentación del electorado y la fuerte competencia de la candidatura oficialista.
Según un informe de la BBC, alrededor de 5?millones de chilenos se consideran "votantes obligados", es decir, ciudadanos que históricamente participan en cada elección por compromiso cívico o por pertenecer a grupos que promueven la asistencia al voto. Este bloque puede ser decisivo, ya que su participación masiva tiene el potencial de inclinar la balanza en la primera ronda o en el eventual balotaje.
Datos de encuestas publicados por Clarín y otros medios indican que la candidata oficialista encabeza la intención de voto en la primera vuelta. Sin embargo, en escenarios de segunda vuelta, los sondeos anticipan una derrota frente a la candidata de la izquierda, evidenciando una brecha entre la popularidad inicial y la capacidad de consolidar apoyos tras la primera ronda.
Reportes de Perfil subrayan que la antesala electoral está dominada por un sentimiento de desencanto democrático y una necesidad percibida de "orden". La polarización y la falta de confianza en las instituciones han alimentado protestas y debates sobre reformas estructurales, lo que añade una capa de complejidad a la campaña.
La contienda presidencial chilena se perfila como una de las más reñidas de la historia reciente. Con una izquierda que apuesta por una figura comunista y una población de votantes obligados que podría ser determinante, el proceso electoral promete definir el rumbo político, económico y social del país para los próximos años.