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16/11/2025 09:06 • POLITICA • POLITICA
Chile celebrará elecciones presidenciales el 17 de diciembre de 2025, bajo un sistema de segunda vuelta que garantiza que el candidato ganador obtenga al menos el 50?%?+?1 de los votos válidos. Aproximadamente 15,3 millones de ciudadanos están habilitados para votar, según el Registro Electoral.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de homicidios en Chile ascendió a 3,0 por 100.000 habitantes en 2024, la más alta de la última década. Estudios del Centro de Estudios de Seguridad (CES) indican que la percepción de inseguridad influye directamente en la disposición de la población a acudir a las urnas, reduciendo la intención de voto en un 5?7?% en barrios con mayores índices delictivos.
En 2023 el Congreso aprobó la ley que restablece el voto obligatorio para ciudadanos entre 18 y 70 años. La obligatoriedad pretende elevar la participación, que en las últimas elecciones estuvo alrededor del 46?%. Sin embargo, los primeros indicadores de 2025 muestran una tasa de abstención del 12?% dentro del rango obligatorio, lo que sugiere desafíos de cumplimiento y de sanciones.
El padrón electoral incluye un número récord de votantes primerizos: 1,2 millones de jóvenes entre 18 y 25 años se inscribieron por primera vez en 2024. Este bloque, llamado “Generación Z”, muestra preferencias más volátiles y menos alineadas con los partidos tradicionales, dificultando la precisión de los sondeos habituales.
Los analistas políticos suelen basarse en encuestas de intención de voto y modelos históricos. La combinación de inseguridad, la obligatoriedad y la incertidumbre del nuevo electorado introduce variables que pueden desplazar los resultados esperados en varios puntos porcentuales. Por ejemplo, un candidato que lidera con un 33?% en encuestas podría bajar hasta un 28?% si la inseguridad reduce la participación en zonas clave, o subir a 36?% si logra movilizar a los jóvenes votantes.
La combinación de estos tres elementos crea una ecuación electoral sin precedentes en la historia reciente de Chile. Los partidos deberán adaptar sus campañas, enfocarse en la seguridad pública y desarrollar estrategias específicas para captar a los votantes jóvenes, mientras que los observadores deben ajustar sus modelos de predicción para incorporar estos nuevos datos.