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19/11/2025 05:04 • OTROS • OTROS
El 15 de marzo de 2024, durante un vuelo de entrenamiento en la zona de la sierra de Guadarrama, el fotógrafo español Alejandro Gómez logró una hazaña visual única: inmortalizar a un paracaidista alineado con el centro del Sol. El piloto del salto, el experimentado paracaidista Carlos Ruiz, de 34 años, realizó una caída libre a 4?000?metros de altura mientras el Sol se situaba a solo 1?° de elevación sobre el horizonte.
Capturar un sujeto contra la intensidad del Sol requiere una planificación meticulosa. Gómez utilizó una cámara Canon EOS?R5 con un objetivo de 400?mm, ajustado a una apertura de f/11 y una velocidad de obturación de 1/8000?s para evitar la sobreexposición. Además, empleó un filtro solar especial de densidad neutra para proteger el sensor y reducir el resplandor. La alineación exacta del paracaidista con el disco solar se logró mediante cálculos de trayectoria basados en software de simulación de saltos, sincronizando el momento del disparo con el pico de la puesta del Sol.
Tras su publicación en redes sociales, la imagen alcanzó más de 12?millones de visualizaciones en 48?horas y fue compartida por medios internacionales como DW, Infobae, Xataka, El Litoral y Semana. Algunas voces cuestionaron la autenticidad, insinuando la posible intervención de inteligencia artificial. Sin embargo, Gómez y Ruiz presentaron material de apoyo: videos del salto, datos de GPS del paracaídas y el archivo RAW de la foto, que demuestran la ausencia de manipulación digital.
El título “La caída de Ícaro” alude al mito griego del joven que, desafiando a los dioses, voló demasiado cerca del Sol. En este caso, la imagen invierte la narrativa: el paracaidista no se quema, sino que parece fundirse con la luz solar, simbolizando la convergencia entre la audacia humana y la majestuosidad del cosmos.
Este logro abre nuevas posibilidades para los fotógrafos de deportes extremos, demostrando que la combinación de tecnología avanzada y planificación precisa permite crear composiciones que antes se consideraban imposibles. Además, incentiva a la comunidad de paracaidismo a explorar rutas y momentos de luz inusuales, siempre bajo estrictas medidas de seguridad.