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26/11/2025 18:05 • ECONOMIA • ECONOMIA
Argentina atraviesa una de sus etapas más difíciles de los últimos años. La inflación supera los 200% anual, el déficit fiscal se mantiene elevado y las agencias de rating siguen manteniendo calificaciones de alto riesgo. Estas condiciones han encarecido el costo del financiamiento y elevado la percepción de riesgo entre los inversores extranjeros.
Durante la reunión de prensa celebrada el 24 de noviembre de 2025 en Madrid, los directivos de Santander y BBVA informaron que han decidido frenar la concesión de nuevos créditos a empresas y proyectos argentinos. Ambas entidades señalaron que la medida forma parte de una política de “blindaje” frente a la creciente volatilidad del mercado local.
Los bancos explicaron que el “aumento del riesgo país” y la “puerta que se abre a una posible recesión global”, según los últimos informes del Banco de Pagos Internacionales (BIS), son los principales factores que motivan la restricción del crédito.
Otros bancos globales, como Goldman Sachs y Barclays, han reiterado en sus últimos análisis que la probabilidad de una recesión mundial en 2026 ha subido notablemente, lo que se traduce en una mayor cautela al otorgar financiamiento a economías emergentes vulnerables.
La medida afecta principalmente a las pymes y a los sectores exportadores que dependían de financiamiento externo para mantener sus operaciones. Según la Cámara Argentina de la Pequeña y Mediana Empresa, la falta de crédito podría retrasar proyectos de inversión y agravar la contracción del consumo interno.
Los analistas recomiendan a las empresas argentinas buscar fuentes de financiación alternativas, como el mercado de bonos local, el acceso a fondos de inversión regionales y la diversificación de sus fuentes de capital. Asimismo, mejorar la gestión de riesgos y presentar planes de negocio robustos puede mitigar parte de la reticencia de los bancos extranjeros.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para reactivar el programa de estabilización. La evolución de la inflación y la capacidad de cumplir con los compromisos fiscales serán determinantes para que los bancos internacionales reconsideren su posición en el futuro cercano.