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26/11/2025 18:09 • DEPORTES • DEPORTES
El duelo entre Palmeiras y Flamengo quedó sellado para la final de la Copa Libertadores 2025, que se jugará en el Estadio Nacional de Lima, Perú. Ambos equipos llegaron al encuentro tras superar a rivales de gran nivel en las semifinales, consolidando su dominio en la competición continental.
En los últimos meses, la Confederação Brasileira de Futebol (CBF) y la prensa especializada han emitido alertas sobre la alarmante situación financiera de los clubes brasileños. Según informes oficiales, la deuda acumulada supera los 1.200 millones de reales, una cifra que compromete el pago de salarios, la capacidad de fichar jugadores y la competitividad internacional.
Esta crisis se refleja en la presión que viven clubes como Palmeiras y Flamengo, quienes, a pesar de sus exitosas campañas, deben gestionar saldos pendientes con proveedores y organismos reguladores.
El dominio brasileño en la Libertadores ha sido cuestionado recientemente. Analistas de La Nación y ESPN Argentina señalan que, aunque los equipos siguen imponiendo su juego, la falta de recursos podría afectar su rendimiento en fases decisivas y en la próxima edición del torneo.
Ambos conjuntos entrenan en instalaciones de alta calidad en la capital peruana, bajo la supervisión de sus entrenadores titulares. Los entrenamientos se llevan a cabo en el complejo deportivo del Estadio Nacional, donde se afinan tácticas y se realizan reuniones de análisis de video.
Los aficionados esperan un espectáculo de alto nivel, con la tradición y la técnica característica de ambos clubes. Sin embargo, la sombra de la crisis financiera añade un componente de incertidumbre que podría influir en la motivación y la gestión de los recursos humanos y logísticos.
La final de la Copa Libertadores 2025 será un punto de inflexión tanto para el fútbol brasileño como para la gestión económica del deporte sudamericano. El resultado no solo definirá al campeón continental, sino que también servirá como termómetro de la capacidad de los clubes más grandes para sobrevivir a la tormenta financiera que los acecha.