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27/11/2025 00:07 • DEPORTES • DEPORTES
El 22 de noviembre de 2025 se disputó el clásico de la primera división entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central en el Estadio Gigante de Arroyito. Tras una serie de decisiones arbitrales controvertidas, los jugadores de Estudiantes ejecutaron un pasillo de espaldas, dejando el campo en fila como forma de protesta. Este gesto, conocido popularmente como "pasillogate", generó una fuerte polémica en los medios y entre los organismos rectores del fútbol.
El "pasillo" consiste en que un equipo abandona el terreno de juego en una fila ordenada, frecuentemente de espaldas al público, para manifestar desacuerdo con decisiones arbitrales, de la organización o con la seguridad del partido. Aunque es una expresión de descontento, la normativa de la AFA lo considera una infracción grave que puede conllevar multas y suspensiones.
Tras el incidente, la AFA abrió una causa ante su Tribunal de Disciplina. El club presentó su descargo oficial el 24 de noviembre de 2025, argumentando que la medida fue motivada por riesgos de violencia y falta de garantía de seguridad. En el descargo se señaló la intervención directa del director deportivo Juan Sebastián Verón, quien coordinó la salida del equipo para evitar confrontaciones.
El 26 de noviembre de 2025, el Tribunal de Disciplina emitió su resolución definitiva: los jugadores no serán sancionados. La sentencia se basó en la falta de antecedentes disciplinarios graves del plantel y en la justificación de seguridad aportada por Estudiantes. No se aplicaron multas ni suspensiones, y se cerró el expediente sin más penalizaciones.
El comunicado de la AFA subrayó la necesidad de promover el respeto a la autoridad arbitral, pero también reconoció la importancia de la seguridad en el recinto. Por su parte, Verón fue citado como figura clave por haber evitado que la situación escalara a un conflicto físico. Los dirigentes de Rosario Central manifestaron su inconformidad y solicitaron una revisión de los protocolos de seguridad para futuros encuentros.
Este caso abre un debate sobre la utilización del "pasillo" como herramienta de protesta y su encaje dentro del marco regulatorio. Expertos en derecho deportivo señalan que la decisión podría sentar un precedente que exija mayor claridad en los criterios de sanción y una revisión de los protocolos de seguridad en los estadios.