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05/12/2025 21:03 • POLITICA • POLITICA
El Festival de Eurovisión, concurso musical transmitido cada año a nivel global, ha sido históricamente un escaparate de la diversidad cultural europea. Sin embargo, la presencia de Israel en la edición de 2026 ha desencadenado un creciente movimiento de boicot, impulsado por la oposición a las políticas del Estado israelí en el conflicto palestino.
En declaraciones públicas realizadas a principios de diciembre de 2025, el Gobierno español confirmó que no enviará una representación a Eurovisión 2026. La decisión ha sido respaldada por otros países, aunque los nombres exactos no fueron divulgados en todas las fuentes. La medida forma parte de una estrategia diplomática que busca presionar a Israel mediante el aislamiento cultural.
En Francia, el servicio público de radiodifusión (France?TV) rechazó explícitamente el llamado al boicot, argumentando que la censura musical vulnera los principios de libertad de expresión y la neutralidad del concurso.
En España, el líder del Partido Popular, Alberto?Feijóo, acusó al presidente del Gobierno, Pedro?Sánchez, de usar Eurovisión como una herramienta política para desviar la atención de una supuesta "agenda de corrupción". Feijóo calificó la retirada de RTVE del concurso como "hipocresía".
Eurovisión 2026 está programado para celebrarse en mayo de 2026, con la sede que se decidirá en función del país ganador del año anterior. La ausencia de varios países podría afectar la cantidad de participantes y la dinámica de votación, aunque la organización europea (EBU) ha manifestado su intención de mantener el evento abierto a todas las naciones miembro.
El periodista uruguayo Carlos Urtasun, citado en La?Nación, denunció lo que denominó "blanqueamiento del genocidio" al referirse a la participación de Israel, argumentando que el concurso sirve como plataforma de "lavado de imagen" para el país.
El boicot a Eurovisión 2026 refleja una creciente politización de eventos culturales internacionales. Mientras algunos gobiernos defienden la libertad artística, otros utilizan la cultura como palanca diplomática, evidenciando la complejidad de las relaciones internacionales en la era de la información.