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07/12/2025 05:03 • SOCIALES • SOCIALES
La salud mental y cognitiva se construye día a día. Investigaciones recientes en neurociencia y la práctica clínica de neurofisiólogos coinciden en que pequeños cambios cotidianos generan grandes beneficios en el funcionamiento cerebral y el bienestar emocional.
Practicar al menos 30 minutos de actividad aeróbica (correr, nadar, bicicleta) cinco veces por semana favorece la neurogénesis y la liberación de endorfinas, mejorando la memoria y reduciendo la ansiedad.
Dormir entre 7 y 9 horas cada noche regula los procesos de consolidación de la memoria y permite la eliminación de desechos cerebrales mediante el sistema glinfático.
Una dieta tipo mediterránea, rica en omega?3, frutas, verduras y frutos secos, aporta antioxidantes y ácidos grasos esenciales que protegen las neuronas del daño oxidativo.
Ejercitar la mindfulness durante 10?15 minutos al día reduce la actividad de la amígdala (centro del miedo) y fortalece la corteza prefrontal, zona vinculada al autocontrol y la toma de decisiones.
Desarrollar nuevas habilidades, resolver crucigramas o aprender un idioma mantiene activas las redes sinápticas y retrasa el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.
Interactuar con familiares y amigos y participar en actividades grupales libera oxitocina, hormona que modula el estrés y refuerza la resiliencia emocional.
Limitar el uso de dispositivos electrónicos, sobre todo antes de dormir, disminuye la exposición a luz azul que altera la producción de melatonina y ayuda a conservar la calidad del sueño.
Los estudios citados provienen de revistas revisadas por pares como Nature Neuroscience y Journal of Clinical Psychiatry. Además, neurofisiólogos clínicos de instituciones como la Universidad de Buenos Aires recomiendan estas prácticas basándose en su experiencia con pacientes que presentan trastornos de ansiedad, depresión y déficits cognitivos leves.
Se sugiere iniciar con cambios graduales: por ejemplo, caminar 10 minutos después del almuerzo y añadir 5 minutos de respiración consciente al despertarse. Con el tiempo, aumentar la intensidad y duración según la disponibilidad personal.
Implementar estos siete hábitos es una estrategia accesible y respaldada por la ciencia para fortalecer la salud mental y cognitiva, promoviendo una vida más plena y productiva.