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10/12/2025 03:02 • OTROS • OTROS
El 8 de diciembre de 2025, investigadores de varias instituciones, entre ellas la Universidad de Cambridge y el Observatorio Europeo del Sur, anunciaron la captura de una explosión jamás vista en un agujero negro supermasivo. El objeto, cuya masa se estima en 30 millones de veces la del Sol, mostró una emisión de luz y partículas que superó cualquier registro previo.
Utilizando el telescopio espacial James Webb y la red de radiotelescopios del proyecto Event Horizon, los científicos detectaron una chispa de radiación X y gamma acompañada de vientos ultrarrápidos que alcanzaron 60.000 km/s. La explosión, catalogada como una “erupción de agujero negro”, expulsó material al espacio a una velocidad comparable a la de una supernova, pero con una firma espectral única.
Hasta ahora, los agujeros negros se consideraban objetos que, una vez alimentados, emitían energía de forma continua pero sin estallidos violentos. Este evento demuestra que bajo ciertas condiciones, los discos de acreción pueden desencadenar explosiones breves y extremadamente energéticas, ofreciendo pistas sobre la física de la materia en condiciones de gravedad extrema.
El fenómeno abre preguntas sobre la generación de “vientos ultrarrápidos” y su papel en la evolución de galaxias. Además, permite validar modelos teóricos sobre la interacción entre campos magnéticos y plasma alrededor de los horizontes de eventos.
Los equipos planean seguir monitoreando el agujero negro con observaciones multi?longitud de onda para determinar la frecuencia de este tipo de erupciones y profundizar en la mecánica que las produce.