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17/12/2025 15:07 • POLITICA • POLITICA
En los últimos meses, la administración estadounidense ha intensificado su presión sobre Venezuela, acusándola de interferir en la estabilidad regional y de vulnerar los derechos humanos. Como parte de esta campaña, Washington ha buscado el respaldo de gobiernos caribeños, que han ofrecido apoyo logístico y permiso para el uso de sus territorios.
Varios estados del Caribe han permitido a EE.UU. instalar equipos de vigilancia, bases auxiliares y facilidades de entrenamiento en sus suelos. Estas colaboraciones incluyen acuerdos de hospedaje de personal militar, acceso a aeropuertos estratégicos y la autorización para el tránsito de equipos de alta tecnología.
Según el medio The Militant, Washington ha reactivado y ampliado instalaciones militares en Puerto Rico, reforzando la capacidad de respuesta rápida en el Caribe. La expansión contempla la modernización de infraestructuras y la incorporación de unidades de combate aerotransportadas.
La publicación Zona Militar informó que la Operación Southern Spear ha permitido el despliegue de cazas furtivos F?35A en la región. El F?35A, avión de quinta generación con capacidades de sigilo y sensores avanzados, aumenta la superioridad aérea de EE.UU. y sirve como elemento disuasorio frente a la flota venezolana.
En Puerto Rico, el Comando Sur ha llevado a cabo ejercicios de ataque con drones, según el canal de noticias NTN24. Estos entrenamientos forman parte de la Operación Lanza del Sur y buscan mejorar la precisión y rapidez de los ataques aéreos, integrando plataformas no tripuladas en la doctrina de defensa del Caribe.
El fortalecimiento de la presencia militar estadounidense en el Caribe genera un nuevo escenario de seguridad. Analistas de Escenario Mundial advierten que la instalación permanente de bases y equipos avanzados podría alterar el equilibrio de poder, provocando respuestas de Rusia, China y de propios gobiernos latinoamericanos que perciben la medida como una expansión de la influencia norteamericana.
Con los aliados caribeños alineados a la estrategia de EE.UU., la presión sobre el presidente venezolano Maduro podría intensificarse, mientras que los movimientos de contrainsurgencia y los flujos migratorios seguirán siendo temas críticos en la agenda internacional.