Tras la liberación de una ciudad del este de Ucrania, los residentes denuncian una ola de ataques con drones que describen como una “caza humana”. Autoridades locales y expertos analizan el aumento de la amenaza de los sistemas aéreos no tripulados y sus implicancias humanitarias.
Contexto de la liberación
En abril de 2024 las fuerzas ucranianas recuperaron el control de una importante localidad del este del país, poniendo fin a más de dos años de ocupación rusa. La victoria fue celebrada como un hito estratégico, pues la ciudad alberga infraestructura industrial y vías de suministro clave.
La “caza humana” con drones
Desde entonces, los habitantes reportan una serie de incursiones de drones armados que sobrevuelo la zona, persiguiendo a civiles en movimiento y disparando municiones de fragmentación. Las autoridades locales utilizan el término “caza humana” para describir la sensación de ser perseguidos constantemente por estas plataformas aéreas.
Los drones en cuestión son mayormente modelos de tipo loitering munition, conocidos como Shahed, fabricados en Irán y entregados a Rusia. Estos dispositivos pueden volar durante varios minutos, identificar objetivos mediante visión artificial y detonar sobre la posición señalada.
Impacto humanitario
Según la defensa civil, se han registrado al menos ocho incidentes con víctimas civiles, entre ellas niños y ancianos. Los hospitales locales reportan una creciente presión por heridas por fragmentación y trauma psicológico derivado del constante temor a los ataques aéreos.
Respuesta ucraniana y apoyo internacional
Ucrania ha reforzado sus defensas antiaéreas con sistemas de detección de radar y cañones de corto alcance. Además, el Reino Unido ha indicado que Rusia enfrenta “dificultades” para contrarrestar la mejora de los drones ucranianos, lo que podría generar una escalada en el uso de contramedidas.
Expertos en tecnología militar subrayan que la proliferación de drones ha transformado la guerra urbana, convirtiendo cualquier zona liberada en un campo de batalla híbrido donde la población civil queda expuesta a nuevas formas de violencia.
¿Qué se espera?
Las autoridades internacionales llaman a respetar el derecho internacional humanitario y a proteger a la población civil. Mientras tanto, la ciudad sigue luchando por restablecer la normalidad bajo la sombra de los drones que, según sus propios habitantes, convierten la vida cotidiana en una peligrosa “caza humana”.