El presidente de EE. UU., Donald Trump, de 79 años, sigue consumiendo 325 mg de aspirina cada día como medida preventiva, aunque expertos internacionales advierten que esa dosis supera ampliamente las recomendaciones y puede resultar peligrosa para la salud cardiovascular de los mayores.
Contexto y declaración del mandatario
En una entrevista con The Wall Street Journal el presidente de EE. UU., Donald Trump (79 años), afirmó que consume 325 mg de aspirina al día como medida preventiva para su corazón, pese a su diagnóstico de insuficiencia venosa crónica superficial.
Recomendaciones médicas vigentes
Según la Mayo Clinic y el NHS, la dosis habitual de “aspirina baby” para prevención secundaria en adultos mayores es de 75‑81 mg diarios. Dosis superiores aumentan el riesgo de sangrado grave, úlceras gastrointestinales y complicaciones renales.
Opiniones de expertos internacionales
El cardiólogo y genetista Eric J. Topol (Universidad de Stanford) señaló que no existen datos que respalden una ingesta de 325 mg en personas mayores de 70 años; citó estudios que relacionan altas dosis con mayor mortalidad y eventos hemorrágicos.
Otros especialistas, como el cardiólogo argentino Jorge Franchella y la doctora Lorena Brocal (Federación Argentina de Cardiología), advirtieron que la aspirina en dosis altas puede provocar hemorragias, anemia por pérdida crónica de sangre y daño renal.
Riesgos específicos en adultos mayores
- Aumento del riesgo de hemorragia gastrointestinal y cerebral.
- Posible desarrollo de anemia por sangrado continuo.
- Complicaciones renales y reacciones alérgicas.
- Interacciones peligrosas con anticoagulantes u otros antiinflamatorios.
Otros tratamientos del presidente
El equipo médico de Trump, liderado por el capitán de la Marina Sean Barbabella, informó que el mandatario también utiliza rosuvastatina y ezetimiba para controlar su colesterol, y una crema de mometasona para una afección cutánea.
Conclusiones y recomendaciones
Las autoridades sanitarias internacionales recomiendan que la terapia con aspirina sea individualizada y, en la mayoría de los casos, se abstenga en adultos mayores sin antecedentes cardiovasculares. Cualquier cambio en la medicación debería realizarse bajo estricto control médico.
Fuente: Infobae
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