Una serie de tuits del libertario Daniel Parisini, “El Gordo Dan”, contra el islam desencadenó un intenso debate que revivió recuerdos de apoyo político de Zulema Menem, hija del ex presidente Carlos Menem.
Orígenes de la controversia
El 30 de diciembre de 2025 Daniel Parisini, conocido como El Gordo Dan y miembro del partido La Libertad Avanza, publicó en X una serie de mensajes calificando al islamismo como una “religión liberticida, asesina y pedófila” y afirmando que era “absolutamente incompatible” con los valores occidentales. Estas declaraciones provocaron una fuerte reacción en redes.
Respuesta de Zulema Menem
La hija del ex presidente Carlos Menem, Zulema Menem, respondió al mismo día recordando que conoce a Parisini desde hace años, cuando él y Agustín Romo comenzaban su incursión en la política. En un extenso mensaje explicó que había facilitado contactos con dirigentes y espacios, e incluso permitió el uso de frases vinculadas a su padre en campañas. Su escrito concluía con un reproche: “ingrato, ¿ya te olvidaste cuando te di una mano?”.
Contexto religioso en Argentina
Menem subrayó la importancia de no confundir una fe con actos de terrorismo, señalando que la comunidad musulmana convive pacíficamente con otras religiones en el país. Citó ejemplos de diálogo interreligioso en Córdoba, como la iniciativa COMIPAZ, donde católicos, musulmanes, judíos y evangélicos trabajan conjuntamente.
Reacciones en la esfera pública
El debate generó comentarios de personalidades oficiales con origen musulmán, quienes defendieron la convivencia religiosa y criticaron la generalización de estereotipos. A su vez, libertarios como Parisini intentaron trasladar a Argentina los conflictos de integración religiosa observados en Europa, pese a que la realidad local muestra una integración mucho menos conflictiva.
Conclusión
Lo que empezó como una polémica sobre el islam se transformó en una puesta de manifiesto sobre la ayuda política que Zulema Menem brindó a jóvenes libertarios, evidenciando tensiones internas en el debate público argentino. La cuestión subraya la necesidad de respetar la diversidad religiosa y evitar discursos que alimenten la división.