La Academia Española de Nutrición y Dietética actualiza sus pautas y abandona el concepto de ‘consumo moderado’. Ahora habla de ‘bajo riesgo’ y recalca que incluso pequeñas cantidades de alcohol aumentan la probabilidad de más de 800 problemas de salud, incluidos cáncer y enfermedades cardiovasculares.
De consumo moderado a bajo riesgo
En un webinar reciente, el dietista‑nutricionista Eduard Baladía, coordinador del Área de Gestión del Conocimiento Científico de la Academia, explicó que la entidad ha sustituido la antigua referencia al “consumo moderado” por “consumo de bajo riesgo”. Este cambio refleja la evidencia acumulada que indica que no existe una dosis de alcohol totalmente segura.
Límites de bajo riesgo
Los nuevos parámetros establecen un máximo de 20 g de alcohol al día para hombres (equivalente a dos unidades estándar) y 10 g para mujeres (una unidad). Aunque se consideran niveles de riesgo más bajo, la propia academia advierte que el peligro nunca se anula por completo.
El impacto del patrón de consumo
Más allá de la cantidad diaria, la forma en que se consume el alcohol es determinante. El “consumo intensivo” o binge drinking, definido como 60 g o más en una sola sesión para hombres y 40 g para mujeres, eleva dramáticamente el pico de alcohol en sangre y multiplica los riesgos de enfermedad.
Desmitificando el vino y la cerveza
La Academia sostiene que ni el vino ni la cerveza aportan beneficios cardioprotectores. Los supuestos efectos positivos, como los antioxidantes, pueden obtenerse de alimentos no alcohólicos. Por lo tanto, ninguna bebida alcohólica se considera más saludable que otra.
Riesgos asociados al alcohol
Según la Organización Mundial de la Salud, el alcohol es un factor prevenible en más de 800 problemas de salud, entre ellos cáncer, trastornos hepáticos, enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales y accidentes. El consumo habitual, incluso dentro de los límites de bajo riesgo, incrementa la probabilidad de estos eventos.
Consideraciones culturales
Baladía reconoce la tradición milenaria del vino, la cerveza y el cava en España, pero insiste en que su valor cultural no debe usarse como argumento para promover su consumo en aras de la salud.
Recomendaciones finales
La Academia aconseja informar a la población sobre la inexistencia de una cantidad segura y promover hábitos de consumo responsable, limitando tanto la cantidad diaria como evitando episodios intensivos.