09/08/2026 00:04 - General
El 24 de junio de 2026, la costa norte de Venezuela experimentó una catástrofe de proporciones inéditas. Dos poderosos terremotos, con magnitudes de 7.2 y 7.5 grados, azotaron la región en menos de un minuto de diferencia, reduciendo a escombros grandes edificios densamente poblados como el complejo habitacional OPPE 25 en La Guaira (estado de Vargas, principal puerta de entrada marítima y aérea del país). El evento liberó una energía equivalente a 240 bombas atómicas como las lanzadas en Hiroshima, según explicó Carlos Genatios, ingeniero estructural y exministro de Ciencia y Tecnología.
El balance oficial del desastre, actualizado el domingo 13 de julio, elevó la cifra de víctimas fatales a 4.490 personas, con cerca de 17.000 heridos. Aunque el panorama es desolador, la comunidad internacional y los equipos de rescate mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes mientras retiran los escombros.
"No perdí una cocina. ¡Perdí una hija!"
Para entender la indignación pública, es clave conocer el contexto político venezolano. El país es gobernado de manera interina por Delcy Rodríguez, quien asumió el cargo en enero de 2026 tras el secuestro y derrocamiento de Nicolás Maduro, ordenado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, el 3 de enero de 2026. La población ha expresado su descontento ante la que consideran una lenta respuesta oficial.
Damely Yaneth Díaz, residente de Catia La Mar (ciudad costera cercana a Caracas), confrontó verbalmente al congresista Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente. "¡A todos ustedes los deberían arrestar! ¡Esto fue negligencia y tienen que pagar!", gritó Díaz. Rodríguez ha calificado las críticas de "campaña maliciosa", aunque evitando interactuar directamente con los familiares en las zonas cero.
Los complejos de viviendas de la "Revolución Bolivariana" (políticas socialistas implementadas por el expresidente Hugo Chávez a partir de 1999), construidos sobre suelos blandos que temblaron con el sismo, son el epicentro de las críticas por supuesta mala construcción. Gabriel González, un trabajador de la construcción de 45 años que vivía en OPPE 25, aún busca a su hijo Daniel (22 años) y a su suegra. González pasó 24 horas enterrado junto a su esposa Rosa antes de ser rescatado milagrosamente ileso.
Otros residentes como Marciel Edilberto Llarve, de OPPE 33, describieron los edificios como "trampas mortales". Francisco González, de 60 años, sintetizó el sentimiento colectivo de búsqueda de justicia y rendición de cuentas.
La tragedia amenaza con desestabilizar aún más a esta nación sudamericana, que posee las mayores reservas de petróleo del mundo. En un gesto de cooperación, Estados Unidos ha enviado cerca de 1.000 efectivos militares para reforzar la respuesta de emergencia y ayudar en el rescate. Según The New York Times, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, estaría actuando como coordinador de facto de la ayuda.
Milagri Rodríguez Guanire, quien viajó desde Chile para buscar a su madre en los escombros, afirmó con esperanza: "Siento que [los terremotos] fueron la gota que rebalsó el vaso para que todos vean que ya es suficiente, pero también nos unió más como pueblo para salir adelante".
Fuentes: The Guardian (14/07/2026) y The Guardian (12/07/2026)
Alfredo S. Quiroga