La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó a fines de febrero de 2026, desencadenó una crisis energética global que golpeó con fuerza el estrecho de Ormuz, la ruta marítima por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Sin embargo, en medio de la turbulencia, surgió un dato sorprendente: las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de China cayeron un 1% en el trimestre posterior al estallido del conflicto, según un análisis del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) y la consultora de datos energéticos Ember.
Este descenso, aunque aparentemente modesto, es histórico: es la primera vez que las emisiones del gigante asiático se reducen por una caída en el uso de petróleo y no por una disminución en la quema de carbón, como había ocurrido en episodios anteriores. El dato fue publicado por el diario británico The Guardian el 3 de septiembre de 2026.
El impacto de la crisis de Ormuz en el consumo de crudo
La escalada bélica en Medio Oriente provocó un aumento de aproximadamente el 60% en los precios internacionales del petróleo tras los primeros ataques aéreos estadounidenses contra Irán. Ante este escenario, China, el mayor importador de crudo del mundo, tomó medidas drásticas: redujo sus importaciones de petróleo en un 32%, lo que equivale a unos 1 millón de barriles por día.
Según el análisis, esta reducción se debió en dos tercios a la utilización de las reservas estratégicas de petróleo acumuladas por el gobierno chino, y en un tercio a una disminución real de la demanda. El consumo total de petróleo en China cayó un 9%, mientras que el uso de combustible para transporte se desplomó un 16%.
Datos clave de la reducción
| Indicador | Variación |
|---|---|
| Emisiones de CO2 | -1% |
| Importaciones de petróleo | -32% (aprox. 1 millón de barriles/día) |
| Uso total de petróleo | -9% |
| Uso de petróleo en transporte | -16% |
| Precio global del petróleo | +60% (desde fines de febrero) |
La electrificación como estrategia ganadora
El factor decisivo detrás de esta caída en la demanda de petróleo fue el impresionante crecimiento del parque de vehículos eléctricos (EV) en China. Durante el primer semestre de 2026, la adopción de autos, buses, trenes y camiones eléctricos en el país asiático desplazó una cantidad de petróleo equivalente al consumo total del Reino Unido durante seis meses, según los datos de CREA.
Lauri Myllyvirta, analista principal de CREA, explicó: “Es la primera vez que las emisiones de China caen debido a la reducción del uso de petróleo, no del carbón. La electrificación está demostrando ser la estrategia ganadora para resistir los shocks externos”. Esta declaración subraya un cambio de paradigma: mientras que en crisis anteriores China respondía aumentando la quema de carbón, ahora la transición hacia la electricidad limpia le permite sortear la tormenta.
El rol del carbón y los desafíos pendientes
A pesar del avance de la electrificación, el análisis también revela que la generación de electricidad a partir de carbón aumentó durante el trimestre. Esto se debió a incentivos económicos y a demoras en la adaptación de la red eléctrica, que no pudo absorber completamente la energía eólica y solar generada, la cual en parte se desperdició. Este dato pone de relieve que, si bien la transición avanza, aún quedan obstáculos estructurales por resolver.
El Dr. Muyi Yang, analista de Ember, señaló: “El pico de los combustibles fósiles está cada vez más cerca. La crisis de Irán refuerza el argumento de reducir la exposición a las importaciones de petróleo”. Esta visión optimista sugiere que, incluso en medio de la adversidad, la crisis puede acelerar la transformación energética global.
¿Volverá la demanda de petróleo?
Una de las preguntas clave que surge es si, una vez que los precios del crudo se estabilicen, China volverá a los niveles anteriores de consumo. Según los analistas de CREA, gran parte de la reducción en la demanda de petróleo podría no revertirse, incluso si los precios bajan. Esto se debe a que la infraestructura de vehículos eléctricos y la preferencia por el transporte limpio ya están instaladas y en expansión.
China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, también es el mayor fabricante, usuario y exportador de baterías, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y paneles solares. Esta posición dominante en la cadena de suministro de tecnologías limpias le otorga una ventaja estratégica única para liderar la transición energética mundial.
La crisis de Ormuz, que amenazó con desestabilizar la economía global, podría terminar siendo un catalizador inesperado para la acción climática. Mientras el mundo observa con preocupación el conflicto, los datos de China ofrecen un rayo de esperanza: la electrificación no solo es una respuesta a la crisis, sino una solución de largo plazo para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.