Dos turistas británicos encontraron una pistola semiautomática en el lago de Annecy, a metros de la orilla, y la entregaron a las autoridades. Los investigadores del caso de los asesinatos de los Alpes de 2012 analizan si el arma está vinculada con la masacre que conmocionó a Francia y al mundo.

Un hallazgo casual en aguas cristalinas

El 20 de agosto de 2026, dos turistas británicos que nadaban en el lago de Annecy, en el este de Francia, descubrieron una pistola semiautomática a unos 5 pies (1,5 metros) de profundidad y a pocas decenas de metros de la orilla. Intrigados, la conservaron durante 24 horas mientras investigaban en línea, y al día siguiente, 21 de agosto, la entregaron a la gendarmería de Saint-Jorioz.

El arma, que podría ser una Luger, fue puesta a disposición de los investigadores del caso de los asesinatos de los Alpes, ocurridos en septiembre de 2012 en la cercana aldea de Chevaline. Según informó The Guardian, el análisis balístico está en curso para determinar si el arma está vinculada con la masacre.

El caso que sigue sin resolver

El 5 de septiembre de 2012, el ciudadano británico de origen iraquí Saad al-Hilli (50), su esposa Ikbal (47) y su madre Suhaila al-Allaf (74) fueron hallados sin vida dentro y cerca de su BMW familiar en una carretera boscosa cerca de Annecy. También murió el ciclista francés Sylvain Mollier (45), que pasaba por el lugar. Las dos hijas de la pareja, de 4 y 7 años en ese momento, sobrevivieron: la mayor fue encontrada herida y escondida bajo los asientos del auto, mientras que la menor permaneció ilesa.

La masacre, que parecía un crimen profesional, generó decenas de teorías: desde un ajuste de cuentas familiar hasta un error de identidad o un complot internacional. Sin embargo, a lo largo de los años, ninguna hipótesis logró sostenerse con pruebas contundentes.

La pista de la Luger

Uno de los pocos indicios físicos encontrados en la escena fueron fragmentos de la culata de una pistola Luger P06-29, un arma utilizada por el ejército suizo en la década de 1930. El propietario de esa arma nunca fue identificado. Ahora, el hallazgo de una pistola semiautomática en el lago de Annecy podría ser la pieza que faltaba.

La Luger P06-29 es una variante suiza de la famosa pistola Luger, conocida por su diseño distintivo y su mecanismo de acción por retroceso. Aunque es un arma antigua, su presencia en la escena del crimen siempre fue un misterio: los investigadores descartaron la teoría del asesinato por encargo, ya que un profesional difícilmente habría utilizado un arma tan vieja y poco fiable.

La investigación: avances y callejones sin salida

La fiscal a cargo del caso, Marie-Céline Lawrysz, ha supervisado múltiples líneas de investigación. Entre los sospechosos que surgieron a lo largo de los años se encuentra un prisionero iraquí conocido como “Mr S”, quien afirmó que le ofrecieron dinero para matar a iraquíes en el Reino Unido. También fue arrestado en 2013 el hermano de Saad, Zaid al-Hilli, pero fue liberado sin cargos por falta de pruebas.

En 2022, otro sospechoso fue interrogado y liberado. Más recientemente, en 2024, se ordenaron análisis de ADN de la ropa de las víctimas, fragmentos del arma y colillas encontradas en la escena, pero no se produjeron arrestos.

¿Qué puede aportar la pistola encontrada?

Los expertos en balística compararán el arma hallada en el lago con los fragmentos de la culata encontrados en 2012. Si coinciden, podría confirmarse que la pistola fue utilizada en la masacre y, potencialmente, rastrear su origen y a su último propietario. Sin embargo, el tiempo transcurrido y el hecho de que el arma haya estado sumergida en agua dulce podrían complicar el análisis.

El lago de Annecy, conocido por sus aguas cristalinas y su belleza, se ha convertido ahora en un escenario clave de esta historia. Los investigadores esperan que este nuevo elemento, aunque tardío, pueda arrojar luz sobre uno de los crímenes más enigmáticos de la historia reciente de Francia.

Un caso que no se rinde

A pesar de los años y las dificultades, la justicia francesa mantiene viva la investigación. El hallazgo de la pistola demuestra que, a veces, las respuestas pueden estar escondidas en los lugares más inesperados. La familia de las víctimas, que ha esperado más de una década por respuestas, sigue confiando en que la verdad salga a la luz.

Mientras tanto, los turistas británicos que encontraron el arma han sido elogiados por su rápida entrega a las autoridades, un gesto que podría ser crucial para resolver el caso.