28/07/2026 06:51 - Otros
En enero de 1610, Galileo Galilei apuntó su telescopio hacia Júpiter y observó pequeños puntos de luz. Uno de ellos era Europa, una luna que hoy se perfila como uno de los lugares más prometedores para buscar ambientes habitables fuera de la Tierra.
Europa, con un diámetro de aproximadamente 3.120 kilómetros, posee una superficie helada y cruzada por grietas. Bajo esta corteza, se cree que existe un océano global de agua líquida que podría contener el doble de agua que todos los océanos terrestres juntos, con una profundidad estimada entre 60 y 150 kilómetros.
¿Cómo puede existir agua líquida tan lejos del Sol? La respuesta radica en la enorme gravedad de Júpiter. La órbita de Europa es ligeramente elíptica, por lo que la luna se estira y se comprime continuamente. Este proceso, conocido como calentamiento por marea, genera un calor interno que evita que el océano se congele por completo, creando un entorno potencialmente propicio para la vida.
Un estudio liderado por Lujendra Ojha de la Universidad de Rutgers, publicado en la revista Nature Astronomy en julio de 2026, ha revelado un desafío inesperado. Según las simulaciones por computadora, si el agua intentara subir desde el océano profundo a través de grietas en el hielo, lo haría de forma turbulenta, chocando contra las paredes frías y perdiendo calor rápidamente.
Este enfriamiento rápido provoca la formación de pequeños cristales llamados hielo frazil, que se acumulan y bloquean los conductos en cuestión de horas. Esto sugiere que la corteza helada es una barrera mucho más eficaz de lo que se pensaba.
A pesar de los desafíos, la esperanza de descubrir vida extraterrestre mantiene a la ciencia planetaria muy activa. Dos misiones espaciales ya viajan hacia el sistema de Júpiter para recopilar datos cruciales:
Alfredo S. Quiroga