23/07/2026 09:05 - Internacionales
Facundo Rico, de 37 años y originario de la provincia de San Juan, había construido una prometedora carrera en España. Con una década de radicación en el país europeo, el joven ingeniero se especializó en energías renovables, llegando a obtener un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) enfocado en la optimización de la limpieza de plantas fotovoltaicas.
Su vida se truncó el 14 de julio de 2026, alrededor de las 10:00 de la mañana, en su departamento ubicado en el exclusivo barrio de Las Tablas, en Madrid. Según informó el medio TN, las autoridades encontraron a Rico con 13 puñaladas en la zona del abdomen, la espalda y el omóplato.
La Policía Nacional, a través del Grupo V de Homicidios, logró reconstruir el crimen. Según medios como El Mundo, el presunto agresor sería A.J., un ingeniero español de 65 años que se presentó en la vivienda de Facundo.
Los investigadores determinaron que el atacante portaba gas pimienta, el cual utilizó para reducir a la víctima antes de propinarle las heridas fatales. Tras el ataque, el hombre abandonó el edificio, fue visto por el portero y huyó en un automóvil rojo.
La hipótesis principal apunta a un móvil pasional. El agresor sospechaba que Facundo mantenía una relación con su esposa, una mujer de 50 años que estaba tramitando su separación y asistía al mismo gimnasio que la víctima.
El 15 de julio de 2026, un día después del hecho, A.J. se dirigió a la localidad de La Adrada, en Ávila, donde se habría arrojado a una garganta conocida como Charco de la Olla, poniendo fin a su vida. Con esta confirmación, las autoridades españolas dieron por cerrado el caso.
Antes de su fallecimiento, Facundo había comenzado un nuevo empleo dos meses atrás y había dejado su huella en proyectos eólicos y fotovoltaicos en países como Uzbekistán. Su trayectoria académica y profesional sigue siendo un ejemplo de dedicación para la comunidad de ingeniería, recordándonos la importancia de valorar el talento y la vida.
Alfredo S. Quiroga