Un equipo internacional de paleontólogos, liderado por científicos del CONICET, acaba de publicar un estudio que revoluciona la comprensión de los dinosaurios gondwánicos. Se trata del análisis del cráneo casi completo de un Gasparinisaura cincosaltensis, un pequeño ornitópodo que habitó la Patagonia hace aproximadamente 83 millones de años, durante el Cretácico Superior (Campaniense).
El fósil, conocido como holotipo MUCPv 208, fue hallado en la Formación Anacleto, cerca de Cinco Saltos, Río Negro. Es el tercer cráneo mejor preservado de su grupo a nivel mundial y el único de un ornitópodo no hadrosauriforme del hemisferio sur. Su análisis, realizado mediante microtomografía computarizada médica (µTAC), permitió crear un modelo 3D sin dañar el fósil y estudiar sus deformaciones internas.
Un cráneo que cambia la historia
El estudio, publicado en la revista científica Cretaceous Research, revela que Gasparinisaura pertenece al linaje Elasmaria, dentro de la familia Dryosauridae. Pero el hallazgo más impactante es la definición de una nueva subfamilia de dinosaurios gondwánicos: Dysalotosaurinae (disalotosaurinos).
Esta subfamilia incluye a Dysalotosaurus lettowvorbecki (Jurásico Superior de Tanzania) y a Leaellynasaura amicagraphica (Cretácico Medio de Australia). La nueva clasificación se basa en características anatómicas únicas, como la separación entre una de las paredes internas de la cabeza y el techo del cráneo.
Ojos enormes: ¿una adaptación a la oscuridad?
Uno de los descubrimientos más sorprendentes es que los enormes ojos de Gasparinisaura eran una característica de los adultos, no de las crías. El tamaño de las cuencas oculares modificó la forma de los huesos del cráneo, desplazándolos hacia atrás y elevando los huesos del hocico.
Esta gran capacidad visual, respaldada por estudios previos de L. amicagraphica, explicaría el éxito de los disalotosaurinos en latitudes altas, donde los períodos de oscuridad podían durar meses. La visión aguda les permitía buscar alimento y orientarse en condiciones de poca luz.
Un equipo internacional y un homenaje
La investigación fue realizada por un equipo internacional con participación del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) de General Roca, el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCOMA) de Bariloche, el Museo Paleontológico Bariloche, la Universidad de La Laguna (España) y el Equipo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza.
Los investigadores destacados son Paul-Emile Dieudonné (CONICET, IIPG), Ariana Paulina-Carabajal (CONICET, INIBIOMA) y Penélope Cruzado-Caballero (Universidad de La Laguna). El trabajo rinde homenaje póstumo al paleontólogo Jorge Calvo, fallecido en 2023, quien fuera director del Centro Paleontológico Lago Barreales (Neuquén).
Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la diversidad de los dinosaurios patagónicos, sino que también demuestra cómo la evolución puede adaptar a las especies a entornos extremos, un legado que sigue sorprendiendo a la ciencia.