El sábado 19 de septiembre, el Lincoln Financial Field de Filadelfia no solo vibró con los hits de Ed Sheeran, sino con los gritos de manifestantes pro-palestinos que rodearon el estadio. El cantante, que atraviesa la crisis más picante de su carrera, decidió dejar de esquivar la pelota y encaró el tema frente a miles de fans.
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El mundo de X (Twitter) e Instagram explota: ¿Es Ed Sheeran una víctima de la presión empresarial o el villano de la historia? Los fans están divididos entre el apoyo al artista y el boicot por la expulsión de Macklemore.
El Lado Humano
Sheeran no se guardó nada. Calificó de "horrible" el ataque del 7 de octubre en el Festival Nova, pero fue tajante con Gaza: describió la situación como "catastrófica, injustificable y desproporcionada", denunciando la injusticia sistémica en Cisjordania.
El Lado Polémico
La bomba estalló cuando se reveló que el despido de Macklemore (quien gritó "Free Palestine" en Nueva Jersey) fue impulsado por Robert Kraft, el poderoso dueño de los New England Patriots. ¡El poder del dinero sobre el arte!
Cuando las palabras no alcanzan, aparecen los dólares. Macklemore dio el primer paso donando 1 millón de USD para el alivio de Palestina. Para no quedar como el "malo", Ed Sheeran y Robert Kraft respondieron donando 2 millones de USD cada uno. ¡Una batalla de egos y caridad que dejó a todos recalculando!
El drama no termina acá: la renuncia en masa de teloneros como Finneas y Lukas Graham dejó al Loop Tour en una situación incómoda, aunque siga siendo la gira más lucrativa del planeta según Pollstar.