29/07/2026 18:41 - Internacionales
Según informaron medios como The New York Times, El País y La Diaria, la Cancillería uruguaya, liderada por Mario Lubetkin, mantiene un diálogo abierto desde hace aproximadamente un año con el Departamento de Estado de Estados Unidos, dirigido por Marco Rubio. Aunque las fuentes oficiales aclararon que no hay nada cerrado, se evalúa la posibilidad de que el país sudamericano reciba a personas deportadas por la política antimigratoria del gobierno de Donald Trump.
Uruguay, con una población de 3,4 millones de habitantes, enfrenta el desafío de una población pequeña y envejecida. Un alto funcionario uruguayo citado por la prensa indicó que el país entró en las negociaciones en parte porque necesita trabajadores inmigrantes y en parte para ganarse el favor de la administración Trump.
El ministro del Interior, Carlos Negro, recordó que Uruguay nació como un país de inmigrantes y tiene la tradición de acoger a personas que vienen de otros países. Esta política de regularización facilita que los migrantes puedan acceder a servicios sociales y oportunidades laborales, algo que el gobierno estadounidense ve como una ventaja para evitar que los deportados intenten regresar a EE.UU.
La administración de Donald Trump ha endurecido su postura migratoria. En marzo de 2026, se informó que se habían enviado a 6.000 cubanos a México, donde muchos enfrentan dificultades para encontrar empleo. Incluso se han enviado migrantes a países africanos como Eswatini y Sudán del Sur.
Históricamente, la Ley de Ajuste Cubano de 1966 permitió a los cubanos una vía rápida hacia la residencia en EE.UU., pero la administración actual habría bloqueado varias de estas vías, poniendo en riesgo a cientos de miles de personas. Funcionarios estadounidenses creen que Uruguay, con su sistema de asilo seguro y funcionando, es una de las mejores opciones para estos deportados, permitiéndoles vivir fuera de Cuba y reencontrarse con familiares que ya residen en el país sudamericano.
Las conversaciones no se limitan exclusivamente a ciudadanos cubanos, sino que incluirían a distintas nacionalidades, y se inscribe en un diálogo que Estados Unidos mantiene con múltiples naciones a nivel global, incluyendo acuerdos previos con Paraguay y Ecuador.
Alfredo S. Quiroga