30/07/2026 18:26 - Internacionales
Durante la madrugada del 30 de julio de 2026, la ciudad española de Ceuta volvió a ser protagonista de una crisis migratoria de enormes proporciones. Según reportes de agencias internacionales, cientos de migrantes saltaron la valla fronteriza mientras que, a lo largo de la semana, alrededor de 2.000 personas llegaron a nado desde Marruecos, a un ritmo de unos 300 por día.
El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, describió la situación como una emergencia humanitaria y social absoluta y solicitó el despliegue del Ejército. La situación se vio agravada por un fallo reciente del Tribunal Supremo de España que prohíbe las devoluciones en caliente en el mar, lo que, según medios como Infobae, se viralizó en redes sociales incentivando los cruces. Tristemente, se rescataron al menos 60 cuerpos sin vida del mar.
Ceuta es una anomalía geográfica y política fascinante. Ubicada en la costa norte del continente africano, ocupa una península de apenas 18,5 kilómetros cuadrados y tiene una población de aproximadamente 83.500 habitantes. Se encuentra a solo 17 kilómetros de la provincia española de Cádiz, separada por el estrecho de Gibraltar.
Su frontera terrestre con Marruecos es de apenas 6,4 kilómetros, pero es una de las más vigiladas del mundo. Junto con Melilla, son los únicos territorios de la Unión Europea en el continente africano, lo que las convierte en un imán para la migración.
La soberanía española sobre estos territorios se remonta a la Edad Media. Melilla fue conquistada en 1497 por los Reyes Católicos. Ceuta, por su parte, fue tomada por Portugal en 1415 y pasó a la Corona española en 1580 bajo Felipe II.
Cuando Portugal recuperó su independencia en 1640, Ceuta decidió permanecer con España, un hecho reconocido formalmente en el Tratado de Lisboa de 1668. Esto significa que España controla la ciudad desde mucho antes de que Marruecos existiera como Estado independiente en 1956.
Desde su independencia, Marruecos reclama ambas ciudades bajo la doctrina del Gran Marruecos, considerándolas territorios ocupados. Sin embargo, su posición jurídica es débil.
Tal como detalla La Capital, la Organización de Naciones Unidas (ONU) nunca incluyó a Ceuta y Melilla en su lista de territorios pendientes de descolonización, a diferencia del Sáhara Occidental o Gibraltar. España argumenta que son provincias integrantes, con estatutos de autonomía desde 1995, y no colonias.
Para contener la presión migratoria, la frontera está rodeada por una doble valla que en algunos tramos alcanza los 6 metros de altura (y hasta 10 metros en zonas críticas). Construida inicialmente en 1993, cuenta con alambre de espino, sensores de movimiento y cámaras. La Unión Europea financió el 75% de su costo inicial, convirtiéndola en el escudo físico de la política migratoria comunitaria.
A pesar de los desafíos, Ceuta y Melilla siguen siendo símbolos de un puente histórico entre dos continentes. Según TN, la integración institucional de sus habitantes, que poseen ciudadanía española y europea, refuerza la postura de Madrid de no negociar su soberanía, manteniendo viva una de las disputas territoriales más singulares del mundo actual.
Alfredo S. Quiroga