El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, visitó Caracas para sellar una decena de acuerdos con Chevron, Eni, Primavera y General Electric. La producción podría superar los 2 millones de barriles diarios para 2030, en medio de un polémico pacto que cede a una empresa privada el control de una quinta parte de las reservas venezolanas.

Un paso gigante en la relación bilateral

En una jornada que marcará un antes y un después en la historia energética de América Latina, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, visitó Caracas este martes 2 de septiembre de 2026 para participar en la firma de una decena de acuerdos de explotación petrolera con gigantes como Chevron, la italiana Eni, y las empresas Primavera y Aspect Energy. Además, se sellaron convenios con General Electric para la recuperación del sistema eléctrico venezolano, un paso crucial para sostener el crecimiento proyectado en la producción de crudo.

Esta es la segunda visita de Wright a Venezuela desde que se restablecieron las relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas, tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. En su primera visita, en febrero, se aprobó una reforma a la ley de hidrocarburos que abrió el sector privado a la participación en la industria petrolera, un cambio estructural que ahora comienza a dar frutos.

Acuerdos clave firmados

  • Chevron: obtuvo dos campos en la faja del Orinoco, consolidando su presencia en el país.
  • Eni: firmó cinco proyectos para ampliar su participación en el sector.
  • Primavera: se adjudicó los bloques Budare-Elotes, en el oriente venezolano.
  • Aspect Energy: evaluará el potencial de explotación de nuevas áreas.
  • General Electric: convenios con PDVSA y Corpoelec para modernizar el sistema eléctrico, que sufre apagones diarios de 6 a 10 horas.

Declaraciones de Wright

“Es un día histórico en la transformación de Venezuela y la expansión de las posibilidades del pueblo venezolano. La misión del presidente Trump es traer la paz y la prosperidad a Venezuela”, afirmó Wright, quien también vaticinó que la producción superará los 2 millones de barriles diarios a finales de esta década, unos 900.000 barriles más que la producción actual.

“Estamos tratando de ir a la velocidad de la luz para transformar a Venezuela y sus relaciones con Estados Unidos, y el catalizador es la energía”, agregó.

El polémico acuerdo con NABEP

La visita de Wright se produce días después del anuncio del acuerdo petrolero más grande de la historia entre ambos países, según palabras del presidente Donald Trump. El pacto, firmado el viernes 28 de agosto, otorga a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), dirigida por el empresario venezolano-estadounidense Alejandro Betancourt, el control de 17 yacimientos que albergan el 21,5% de las reservas probadas de crudo de Venezuela, equivalentes a unos 65.000 millones de barriles.

La Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de EE.UU. tendrá una participación accionarial del 35% en NABEP. Según Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, el acuerdo tendrá una duración de 25 años (aunque la Casa Blanca menciona 100 años) y contempla una inversión de 100.000 millones de dólares, con regalías para Caracas estimadas en 209.000 millones de dólares en los primeros 25 años.

La elección de Betancourt ha generado controversia por su pasado judicial. El secretario de Estado Marco Rubio lo defendió argumentando que “tiene un historial de poder producir petróleo” (NABEP produce unos 180.000 barriles diarios) y que “no existe ninguna investigación dentro de nuestro sistema en contra él”. Betancourt, con una fortuna estimada en 2.600 millones de dólares, ha sido investigado en Suiza y España por presunto lavado de dinero relacionado con PDVSA, aunque nunca fue acusado formalmente en EE.UU.

Reacciones y contexto

China, principal socio petrolero de Venezuela durante el chavismo, expresó su preocupación y exigió que se protejan sus intereses en el país sudamericano. El vocero del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que “los derechos e intereses legítimos de China en Venezuela deben ser salvaguardados”. Pekín teme que el acuerdo afecte yacimientos donde operan empresas estatales chinas como CNPC y Sinopec.

Por su parte, Delcy Rodríguez reivindicó “cada día más el canal y el diálogo político y diplomático” con EE.UU., y defendió a Betancourt: “Muchas veces una persona es juzgada en los medios antes que en los tribunales”. La alianza es celebrada por Trump y rechazada por sectores del chavismo más radical.

Grandes petroleras como ExxonMobil y ConocoPhillips mantienen cautela ante las difusas garantías jurídicas y la legitimidad de las autoridades venezolanas, pero el camino parece allanado para una nueva era de cooperación energética en el continente.