30/07/2026 10:49 - Salud
Según la nota publicada el 30 de julio de 2026 por Infobae, sentir dolor persistente y rigidez en los dedos puede indicar artrosis en las manos. Esta condición compromete la movilidad y la calidad de vida, pero con la información y el tratamiento adecuados, es posible mejorar notablemente. Afecta a la mitad de las mujeres y a una cuarta parte de los hombres antes de los 85 años.
La osteoartritis (comúnmente llamada artrosis) es un proceso de desgaste natural en las articulaciones, generalmente vinculado a traumatismos, uso excesivo o movimientos repetitivos. Según expertos citados en la revista especializada Prevention, la inflamación derivada de este proceso erosiona el cartílago protector, lo que genera fricción, dolor y rigidez al mover los dedos.
La médica estadounidense Dra. Tamika Henry, experta en medicina familiar y fundadora del Unlimited Health Institute, explicó que esta afección suele impactar tres áreas principales: la base del pulgar, las pequeñas articulaciones cercanas a las puntas de los dedos y las articulaciones medias.
El cirujano ortopédico Dr. Levi Harrison señaló que la edad constituye el principal riesgo, ya que las personas mayores de 50 años presentan mayor propensión. La genética y los antecedentes familiares también influyen.
El dolor, la rigidez y la dificultad para mover los dedos figuran entre las quejas principales de los pacientes. La limitación para tareas cotidianas, como abrir frascos o latas, suele intensificarse por la mañana. Con el tiempo, puede derivar en una sensación de ardor y un dolor agudo tras el uso prolongado de las manos.
La Clínica Cleveland destacó la hinchazón, el enrojecimiento y la sensibilidad en los tejidos. También se observa crepitación (sensación de crujido articular) y nódulos óseos característicos, como los de Bouchard (en las articulaciones medias) y Heberden (cerca de las puntas). Factores como el estrés, las infecciones y el clima frío o lluvioso pueden agravar los síntomas.
El enfoque principal de los tratamientos busca reducir la inflamación y mejorar la movilidad. Según Prevention, dejar de fumar, reducir peso, descansar las articulaciones y adoptar una dieta antiinflamatoria (priorizando alimentos vegetales y limitando alcohol y ultraprocesados) ayudan a disminuir los brotes.
La Clínica Mayo recomienda la terapia ocupacional para orientar sobre dispositivos ergonómicos y ejercicios manuales que preservan la funcionalidad. La reumatóloga Dra. Ritu Madan (Memorial Health) apuntó que las inyecciones de esteroides pueden ofrecer alivio en casos de dolor intenso. Las intervenciones quirúrgicas se consideran solo en etapas avanzadas.
La consulta médica resulta indispensable si aparece hinchazón, calor en la articulación, dolor intenso o incapacidad para mover los dedos.
Alfredo S. Quiroga