28/07/2026 21:55 - Tecnologia
Desde su histórico aterrizaje en el cráter Gale el 6 de agosto de 2012, el rover Curiosity ha sido una ventana insustituible al pasado de Marte. Este vehículo del tamaño de un automóvil, el primero en utilizar energía nuclear para propulsarse en otro planeta, ha superado todas las expectativas de durabilidad.
Tras recorrer más de 32 kilómetros sobre terrenos extremadamente rocosos, las ruedas de aluminio de Curiosity muestran grietas y agujeros. Sin embargo, lejos de ser una falla, este desgaste es una insignia de honor. Como explicó Andrew Good, portavoz del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), los cortes siempre se ven más graves de lo que son y la odometría restante es suficiente para cumplir la misión.
Para mitigar el daño, los ingenieros implementaron en 2017 y 2018 un software de control de tracción y eligieron rutas alternativas. Hoy, las inspecciones de las ruedas se realizan cada 1000 metros, demostrando la confianza en la estructura del vehículo. Jim Erickson, jefe de proyecto, afirmó que este desgaste no cambia los planes científicos en el Monte Sharp.
La experiencia adquirida con Curiosity fue fundamental para diseñar a su sucesor, el rover Perseverance, que llegó al cráter Jezero en febrero de 2021. Las nuevas ruedas de Perseverance tienen mayor diámetro, el doble de bandas de rodadura y una forma suavemente curvada en lugar de la forma en V original, haciéndolas más resistentes.
Curiosity no solo demostró que Gale albergó lagos y arroyos potencialmente habitables, sino que su resistencia inspira el sueño de convertir a la humanidad en una especie interplanetaria. La agencia confirma que el rover seguirá rodando por mucho tiempo, acercándonos un poco más al día en que los humanos caminemos sobre Marte.
Fuente: Infobae
Alfredo S. Quiroga