06/08/2026 01:45 - General
El caso de la pequeña Isabella Aguirre (2), fallecida el 21 de julio de 2026 en Villa Gesell, una popular ciudad costera de Argentina, sigue su curso en el sistema judicial. Este martes 28 de julio de 2026, Lucía Sosa (44) se negó a prestar declaración indagatoria ante el fiscal Juan Pablo Calderón, siguiendo la recomendación de su defensa legal.
Actualmente, la mujer está imputada por abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo, un delito que en el Código Penal argentino tiene una pena máxima de 20 años de prisión. Sin embargo, informaron medios locales como TN e Infobae, la fiscalía evalúa modificar la calificación legal a homicidio agravado por el vínculo. En Argentina, este delito contempla la pena máxima posible: la prisión perpetua.
El informe forense fue determinante para orientar la investigación. Aunque Sosa había asegurado que la niña se había broncoaspirado mientras tomaba la mamadera, el estudio determinó que la muerte fue consecuencia de una asfixia obstructiva. Esto provocó una severa hipoxemia (falta de oxígeno en la sangre) que derivó en un paro cardiorrespiratorio. El equipo médico intentó reanimarla durante 40 minutos, pero lamentablemente no lograron salvarla.
José Daniel Aguirre (53), pareja de Sosa y padre de Isabella, defendió a la mujer en declaraciones al diario La Nación. El hombre sostuvo que la tragedia fue un accidente doméstico y que nunca presenció hechos de maltrato. Afirmó que encontró a la niña inconsciente al regresar de su trabajo y que desconocía los antecedentes penales de su pareja.
En contraste con el padre, Lucas Ruiz (17), hijo de Sosa de una relación anterior, denunció a su madre y solicitó que sea encarcelada o internada en un psiquiátrico. El adolescente, que sería citado a declarar el 29 de julio, relató situaciones de maltrato previo y aseguró que temía que volviera a ocurrir una tragedia si la mujer no quedaba interna.
El caso reavivó un expediente que conmocionó a la costa atlántica argentina en 2018, cuando Sosa fue absuelta en un juicio por la muerte de dos de sus hijas anteriores: Candela (6 meses) en 2013 y Yazmín (11 meses) en 2016. En aquel entonces, las muertes se atribuyeron a complicaciones respiratorias.
Años después de su absolución, Sosa habría sido diagnosticada con indicios del Síndrome de Munchausen por poder. Para quienes desconocen este término, se trata de un trastorno psiquiátrico en el que una persona finge o provoca enfermedades en alguien a su cuidado, generalmente para llamar la atención o generar compasión. La fiscalía ahora aguarda los resultados de estudios toxicológicos, histopatológicos y psiquiátricos para determinar la imputabilidad de Sosa y el rumbo definitivo de la causa.
El hijo de 4 años que Sosa tenía con Aguirre fue puesto bajo custodia de organismos de protección de menores de Argentina, y el padre manifestó su intención de recuperar su cuidado. La Justicia continúa trabajando para esclarecer los hechos y garantizar la seguridad de los menores involucrados.
Alfredo S. Quiroga