El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos se encuentra en el ojo de la tormenta tras revelarse un gasto millonario en publicidad que beneficiaba directamente la imagen de Donald Trump. Se estima que fueron casi 22 millones de dólares provenientes de los impuestos de los ciudadanos los destinados a estas campañas.
El punto más crítico surge cuando se descubre que unos 10 millones de dólares fueron gastados incluso después de que el propio Trump asegurara que los anuncios serían financiados privadamente a través de su super PAC, MAGA Inc.
Los ejes principales de estos anuncios incluían:
- La postura gubernamental sobre la guerra en Venezuela.
- La estrategia política frente a Irán.
- La promoción de la figura presidencial como líder ejecutivo.
La controversia escaló hasta llegar a la justicia. Una demanda presentada por Common Cause y otras organizaciones alertó que el uso de fondos públicos para fines de campaña era una violación flagrante de la ley. La respuesta del Departamento de Justicia (DOJ) fue admitir que hubo un "retraso" en la notificación del fallo judicial, lo que permitió que los anuncios siguieran al aire incluso después de que un juez ordenara su cese.
La percepción ciudadana sobre este manejo de fondos es abrumadoramente negativa, como muestra la siguiente medición:
| Encuesta | Indicador | Resultado |
|---|---|---|
| Reuters/Ipsos | Ciudadanos que consideran inapropiado el uso de fondos públicos para anuncios con la imagen del presidente | 86% |
Desde la Casa Blanca intentaron defender la medida argumentando que no se trataba de propaganda electoral ya que no había una candidatura a la reelección activa ni relación con las midterms de 2026, aunque la justicia ya ha puesto un límite definitivo a esta práctica.
Fuente: Reuters