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08/01/2026 04:05 • SOCIALES • SOCIALES
El 25 de enero de 2006 la policía londinense y personal de una asociación de viviendas ingresaron por la fuerza a un departamento del barrio de Wood Green con el objetivo de desalojar a sus ocupantes por una deuda acumulada de más de dos años. Lo que encontraron fue una escena escalofriante: sentado en un sofá frente a un televisor encendido, el esqueleto de Joyce Carol Vincent, una mujer de 38 años.
Los peritos determinaron que la muerte ocurrió aproximadamente en diciembre de 2003, antes de la Navidad. No se hallaron restos que indicaran violencia y la causa se catalogó como natural, aunque se barajaron posibilidades como un ataque de asma o complicaciones de una úlcera péptica que la había llevado al hospital en noviembre de 2003.
El inmueble pertenecía al Metropolitan Housing Trust, una entidad que brinda viviendas y subsidios estatales a víctimas de violencia doméstica. El subsidio pagaba automáticamente la mayor parte del alquiler y los servicios, de modo que la falta de pago no despertó sospechas. La deuda registrada al momento del desalojo ascendía a £2400.
Joyce había nacido el 19 de octubre de 1965 en Hammersmith, Londres. Sus padres emigraron de Granada, Caribe. Tras la muerte de su madre a los 11 años quedó al cuidado de sus cuatro hermanas mayores y mantuvo una relación distante con su padre, quien falleció en 2004 sin saber que su hija había muerto antes.
Abandonó los estudios a los 16 años y trabajó como secretaria y luego en el departamento de tesorería de Ernst & Young entre 1985 y 1990. En los últimos años vivió en refugios para víctimas de violencia doméstica y, a partir de febrero de 2003, se mudó al apartamento de Wood Green bajo el programa de subsidio.
Al ser hallada, la mujer estaba rodeada de paquetes de regalos navideños envueltos que nunca llegó a entregar. Ningún familiar o vecino había notado su ausencia; los vecinos atribuían los malos olores a la basura del barrio y el constante sonido del televisor, que había permanecido encendido durante más de dos años, les resultaba normal en la bulliciosa zona.
El caso de Joyce Carol Vincent pone de relieve la vulnerabilidad de las personas que viven en la soledad absoluta y la dependencia de sistemas que asumen vida a partir del pago de facturas. La historia ha sido objeto de documentales y sigue alimentando el debate sobre la indiferencia social en entornos urbanos.