06/08/2026 22:31 - General
El 28 de julio de 2026, el santuario mariano de Medjugorje, en el sur de Bosnia-Herzegovina, fue víctima de un acto vandálico que conmocionó a la comunidad católica internacional. Según reportó el portal Hercegovina.info, desconocidos rociaron gasolina sobre el altar exterior de la Iglesia de Santiago y le prendieron fuego. Además, pintaron de negro el rostro y otras partes de la estatua central de la Virgen María, y dejaron mensajes de odio en idioma polaco, calificando de 'impostores' a los seis videntes de las apariciones de 1981.
El hecho ocurrió justo cuando el santuario se preparaba para recibir a miles de peregrinos en el Festival Internacional de la Juventud católica Mladifest, que comienza el 1 de agosto. Este evento anual reúne a jóvenes de todo el mundo en un ambiente de oración y fraternidad.
Para quienes no conocen este lugar, Medjugorje es una pequeña localidad bosnia que se ha convertido en uno de los centros de peregrinación católica más visitados del planeta. Todo comenzó en 1981, cuando seis niños y adolescentes afirmaron haber visto a la Virgen María en una colina cercana. Desde entonces, millones de fieles han viajado hasta allí buscando paz espiritual y conversión.
La Iglesia católica, aunque no ha declarado oficialmente la autenticidad de las apariciones, ha autorizado el culto público y las peregrinaciones organizadas, reconociendo los 'frutos espirituales positivos' que genera. El santuario de la 'Reina de la Paz' recibe cada año a más de un millón de visitantes, y es especialmente conocido por su llamado a la oración, el ayuno y la reconciliación.
Lejos de caer en la desesperación, la comunidad parroquial de Medjugorje reaccionó con un mensaje de esperanza. En un comunicado oficial difundido por la Oficina Parroquial de Medjugorje, expresaron su tristeza pero también su firme decisión de responder como la Virgen ha enseñado: 'con oración, ayuno y perdón'.
Las labores de limpieza y reparación comenzaron de inmediato. 'Agradecemos a todos aquellos que, con su trabajo y su ayuda generosa, contribuyen a que este santuario siga siendo un lugar de encuentro con Dios', señalaron. Además, invitaron a los fieles a orar por la conversión de los responsables: 'Que este acontecimiento nos impulse a tomar aún más en serio su llamado: a no responder al mal con el mal, sino a dar testimonio, con nuestra propia vida, del amor, el perdón y la esperanza'.
Las autoridades bosnias ya investigan el ataque, mientras el santuario mantiene sus puertas abiertas y el programa de oración continúa con normalidad. La fe de millones de personas sigue más fuerte que cualquier acto de vandalismo.
Alfredo S. Quiroga