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19/12/2025 04:03 • ECONOMIA • ECONOMIA
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) declaró que la baja de la inflación será la prioridad número uno de su política monetaria durante el año 2026. La medida busca estabilizar la moneda y recuperar la confianza de inversores y consumidores después de varios años de inflación alta.
Los principales agentes del mercado financiero, incluidos bancos y fondos de inversión, manifiestan dudas sobre la velocidad con la que el BCRA podrá alcanzar la meta inflacionaria. Entre los factores que generan escepticismo se encuentran la alta volatilidad del tipo de cambio, la presión fiscal y la necesidad de ajustes estructurales en la economía.
En paralelo, el gobierno está considerando modificar las bandas cambiarias, un rango de cotizaciones oficial del dólar que se utiliza para regular la compra?venta de divisas. Según El Cronista, los economistas están divididos: algunos estiman que una mayor flexibilidad podría reducir la presión inflacionaria, mientras que otros temen que una ampliación excesiva genere incertidumbre y afecte negativamente a los precios internos.
El ministro Sergio Caputo defendió públicamente la política de bandas, argumentando que “una regla clara y predecible favorece la estabilidad”. En Página|12 y La Nación se señaló que la propuesta incluye una precisión alta en la fijación de los valores, aunque críticos describen esta medida como “una sobre?precisión” que podría limitar la flexibilidad del mercado.
Grupos sindicales y publicaciones como Prensa Obrera alertan que la devaluación indexada que se prevé bajo la nueva estrategia repercutirá directamente en los salarios reales de los trabajadores, elevando los costos de vida. La preocupación se centra en que la caída del poder adquisitivo podría contrarrestar los beneficios esperados de una inflación más baja.
El plan del BCRA de priorizar la caída de la inflación en 2026 representa un giro estratégico importante, pero la efectividad dependerá de la coordinación entre política monetaria, fiscal y cambiaria. Mientras tanto, el debate sobre la amplitud y precisión de las bandas cambiarias seguirá sin resolverse, manteniendo a los agentes económicos a la expectativa.