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25/12/2025 07:11 • SOCIALES • SOCIALES
Ni el Evangelio de Mateo ni el de Lucas mencionan el día exacto del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos del siglo II solo conmemoraban la Pascua, considerando el natalicio menos relevante. Fue a partir del siglo IV cuando la Iglesia empezó a buscar una fecha clara y distintiva.
Los romanos celebraban el Natales Solis Invicti (Nacimiento del Sol Invicto) el 25 de diciembre, coincidía con el solsticio de invierno, día en que el sol parecía renacer. El culto al Sol Invicto había ganado fuerza bajo el emperador Aureliano (274?275 d.C.) y fue oficializado por Constantino en 313 d.C.
El Papa Julio I, alrededor del año 336 d.C., decidió superponer la festividad cristiana al Natales Solis Invicti, aprovechando la simbología del «luz del mundo» (Juan 8,12) para presentar a Jesús como la verdadera luz que vence la oscuridad.
Algunos estudiosos sostienen que la elección no fue meramente una apropiación pagana, sino un cálculo teológico:
Sin embargo, la hipótesis del “cálculo interno” coexiste con la evidencia de que la Iglesia buscó una fecha ya popular para facilitar la conversión de los paganos.
Las iglesias orientales adoptaron otras fechas: la Iglesia Armenia celebra el 6 de enero, mientras que comunidades etíopes y egipcias observan el 8 de enero. Estas diferencias reflejan tradiciones locales previas a la consolidación del calendario occidental.
Hoy la Navidad reúne luces, regalos y reuniones familiares, pero sus raíces son una compleja mezcla de tradición bíblica, cálculo teológico y adaptación estratégica a festividades romanas. Conocer este pasado nos permite entender mejor cómo una fecha sin referencia escrita se convirtió en una celebración universal.
Fuente: La Nación