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26/12/2025 16:16 • OTROS • OTROS
Los investigadores dirigidos por la profesora Helen Blau, experta en medicina regenerativa, detectaron que la proteína 15?PGDH –también llamada "gerozima" por su relación con el envejecimiento– se acumula en el cartílago de articulaciones dañadas. En ratones ancianos su concentración es el doble que en los jóvenes, y esa acumulación cataliza la degradación de las prostaglandinas D2 y E2, moléculas esenciales para la reparación tisular.
El equipo desarrolló un pequeño fármaco que bloquea la actividad de 15?PGDH. En ratones de edad avanzada con osteoartritis experimental, la administración sistémica y local del inhibidor provocó la regeneración visible de cartílago hialino, restaurando el grosor articular y la movilidad. Los animales recuperaron la capacidad de cargar peso sin dolor, evidenciando una mejora funcional significativa.
Se expusieron muestras de cartílago extraídas de pacientes que habían recibido prótesis de rodilla por artrosis a la misma molécula durante una semana. Los análisis mostraron recreación de matriz cartilaginosa y una disminución de la expresión de genes vinculados a la degradación y al fibrocartílago, que es menos funcional.
El inhibidor de 15?PGDH ya completó una fase?I de pruebas en voluntarios sanos, demostrando seguridad y actividad biológica. Actualmente se está evaluando para la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento. Los investigadores esperan iniciar pronto ensayos específicos en pacientes con artrosis, lo que podría constituir la primera terapia capaz de revertir el proceso degenerativo.
Tradicionalmente la artrosis se trata con analgésicos, fisioterapia y, en casos avanzados, sustitución articular mediante prótesis. La estrategia de Stanford propone intervenir en la causa molecular del daño, sin necesidad de células madre, activando los propios condrocitos del cartílago para que recupere su patrón juvenil. "Es una manera nueva de regenerar tejido adulto con gran potencial clínico", señaló la profesora Blau.
Se planifican ensayos de fase?II que evaluarán la eficacia del inhibidor en la regeneración del cartílago humano y su impacto en la calidad de vida de pacientes con artrosis. Si los resultados se confirman, el tratamiento podría reducir dramáticamente la demanda de cirugías de reemplazo y los costos asociados a la enfermedad, que afecta a una de cada tres personas mayores de 65?años.