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12/01/2026 03:06 • SOCIALES • SOCIALES
Nuevo Golf, ubicado al sur de Mar del Plata, se ha convertido en un punto crítico de violencia urbana. Calles sin asfalto, zanjas, basureros y autos quemados marcan un paisaje de abandono donde la presencia policial es escasa y esporádica.
El sábado, alrededor de las 16:30, se escucharon más de 30 disparos en la intersección de Cerrito y 81. El intercambio armado involucró a dos bandas dedicadas al robo de motos, según testimonios vecinales. En medio del intercambio, el adolescente Sergio Otero, 16 años, recibió un tiro mortal y falleció en el acto.
El robo de motocicletas es una práctica cotidiana: "Los pibitos afanan motos y después vienen los grandes y se las sacan", comenta un vecino. Las motos robadas frecuentemente reaparecen vinculadas a otros delitos o son tomadas por bandas rivales.
Los residentes ofrecen versiones diversas sobre el origen de la balacera. Algunos señalan a los “transas de abajo” que aparecieron en 10?12 motos y abrieron fuego; otros mencionan que el joven que se dirigía a la casa de su novia fue emboscado. La policía, según los vecinos, conoce a los implicados pero actúa solo después del hecho.
Una investigación posterior reveló que el presunto autor del homicidio, de 23 años, conducía un auto Fiat?Palio que volcó en la zona. Presenta una herida en el brazo y un roce en la cabeza. Fue detenido a cuatro cuadras del lugar y permanece bajo custodia policial.
El asesinato dejó a los vecinos consternados. Mujeres describieron el pánico de sus hijos jugando en la vereda mientras los disparos resonaban. Comerciantes temen cerrar sus negocios y familias exigen la presencia permanente del Estado para garantizar seguridad.
El caso de Nuevo Golf evidencia un ciclo de violencia donde el robo de motos, la droga y la falta de prevención policial se alimentan mutuamente. Los residentes claman por una política pública que rompa la impunidad y devuelva la tranquilidad a sus calles.