23/10/2025 08:34 - Otros
Estudios publicados en los últimos años en revistas como Nature Medicine y Science describen cómo la microbiota intestinal comunica al cerebro mediante metabolitos neuroactivos, hormonas y el nervio vago. Investigaciones realizadas en centros como la Universidad de Barcelona y el Instituto Max Planck han demostrado que alteraciones en la composición bacteriana pueden asociarse a trastornos del ánimo, como depresión y ansiedad.
Los microorganismos producen neurotransmisores (serotonina, dopamina, GABA) y moléculas antiinflamatorias que atraviesan la barrera hematoencefálica o actúan sobre el sistema nervioso entérico. Además, regulan la respuesta inmune y los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Esta interacción bidireccional constituye lo que se conoce como el eje intestino?cerebro.
En cohortes de adultos mayores, se ha observado que la diversidad microbiana se correlaciona con un menor deterioro cognitivo. En jóvenes, ensayos clínicos con probióticos específicos (por ejemplo, cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium) han mostrado reducciones modestas pero significativas en síntomas de ansiedad.
Los llamados psicobióticos, combinaciones de probióticos diseñados para tratar trastornos mentales, están entrando en fase de pruebas clínicas. La comunidad científica espera que, en los próximos años, la medicina personalizada incluya análisis de la microbiota como parte de la evaluación de la salud mental.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones