26/10/2025 20:03 - Otros
En los últimos días, un buque de guerra de la Marina de EE.UU. ingresó al puerto de Port of Spain, capital de Trinidad y Tobago. Las autoridades locales confirmaron que la embarcación forma parte de una misión de patrullaje y apoyo a operaciones contra el narcotráfico en el Caribe.
Trinidad y Tobago, nación insular con una población aproximada de 1,4 millones de habitantes, ha intensificado su cooperación con Estados Unidos para combatir el creciente flujo de drogas que atraviesa sus aguas. Según el Ministerio de Seguridad Nacional, la presencia del buque permite reforzar la vigilancia marítima y compartir inteligencia con la Guardia Costera local.
El gobierno venezolano emitió un comunicado condenando lo que describió como una “provocación militar”. En sus palabras, la acción de EE.UU. viola la soberanía regional y aumenta la inestabilidad en una zona que ya enfrenta crisis económicas y humanitarias. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela llamó a los países caribeños a “rechazar cualquier injerencia externa”.
La llegada del buque ha reavivado el debate sobre la presencia militar estadounidense en el Caribe, una región que históricamente ha sido escenario de alianzas y disputas. Analistas de la Universidad de los Andes señalan que, aunque la operación se justifica bajo el pretexto del combate al narcotráfico, también refuerza la postura de EE.UU. frente a la creciente influencia de potencias como China y Rusia en la zona.
Se espera que la misión continúe durante varias semanas, con el objetivo de interceptar embarcaciones sospechosas y desarticular rutas de tráfico ilícito. Las autoridades de Trinidad y Tobago han solicitado a Washington que mantenga el apoyo logístico, mientras que la comunidad internacional observa con cautela cualquier escalada de tensiones con Venezuela.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones