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24/02/2026 09:11 • Actualidad
La preservación de tejidos blandos en el registro fósil es un evento extraordinariamente raro. Cuando un animal muere, las partes blandas como la piel, los músculos y los órganos se descomponen rápidamente, dejando generalmente solo los huesos como testimonio de su existencia. Sin embargo, un equipo de investigadores liderado por el Dr. Lorenzo Marchetti del Museo de Historia Natural de Berlín ha logrado lo que parecía imposible: identificar un fósil de reptil de casi 300 millones de años con su ano y piel escamosa increíblemente preservados.
El espécimen, bautizado como Cabarzichnus pulchrus, fue hallado en la Formación Goldlauter, ubicada en la Cuenca Forestal de Turingia, en el centro de Alemania. La datación radiométrica de capas de ceniza volcánica permitió determinar su antigüedad con precisión: entre 295 y 298 millones de años, correspondiente al período Pérmico temprano (fase Asseliana).
El Dr. Marchetti expresó con claridad la magnitud del hallazgo: "Estas estructuras de tejido blando son extremadamente raras en el registro fósil, y cuanto más retrocedemos en la historia de la Tierra, más excepcionales se vuelven".
El fósil, que mide aproximadamente 9 centímetros de largo, revela detalles anatómicos que rara vez sobreviven millones de años:
Período geológico que abarcó desde hace aproximadamente 299 a 270 millones de años. Fue una época de grandes cambios climáticos y evolutivos, donde los reptiles comenzaron a diversificarse y adaptarse a ambientes cada vez más áridos. El descubrimiento del C. pulchrus demuestra que las adaptaciones cutáneas ya estaban presentes en el Asseliano, la fase más antigua del Pérmico.
Del latín cloaca (alcantarilla), es una cavidad común que sirve como única abertura para los sistemas digestivo, urinario y reproductor. Están presentes en aves, reptiles, anfibios y la mayoría de los peces. Los mamíferos placentarios (incluidos los humanos) desarrollaron separadamente el tracto urogenital y el digestivo. El hallazgo confirma que esta característica ya existía en los amniotas primitivos hace 300 millones de años.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Current Biology, confirma teorías fundamentales sobre la evolución temprana de los amniotas, el grupo del cual descienden todos los reptiles modernos, las aves y los mamíferos.
La presencia de escamas epidérmicas (de queratina) en lugar de las tradicionales placas óseas dérmicas de grupos fósiles más antiguos indica que esta adaptación fue determinante para la diversificación y éxito evolutivo de los reptiles. Estas escamas habrían proporcionado protección contra la desecación y depredadores, permitiendo a estos animales conquistar ambientes terrestres más diversos.
La investigación se enmarca en este proyecto con financiación alemana, que destaca el valor de los fósiles traza en la reconstrucción evolutiva. Según el museo berlinés, estos "vestigios fósiles son mucho más que simples huellas", ya que proporcionan datos anatómicos esenciales frecuentemente inaccesibles en los restos óseos tradicionales.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Nombre científico | Cabarzichnus pulchrus |
| Antigüedad | 295-298 millones de años |
| Período geológico | Pérmico temprano (Asseliano) |
| Ubicación | Formación Goldlauter, Turingia, Alemania |
| Tamaño del ejemplar | 9 centímetros |
| Tejidos preservados | Cloaca y escamas epidérmicas |
| Investigador principal | Dr. Lorenzo Marchetti |
| Institución | Museo de Historia Natural de Berlín |
| Publicación | Current Biology |
La región donde se encontró el fósil comprende la cantera de Cabarz y la zona cercana a Floh-Seligenthal. Estos sitios han demostrado ser clave para comprender el entorno de la región hace casi 300 millones de años, cuando los primeros reptiles comenzaban a diversificarse en un mundo muy diferente al actual.
El Pérmico temprano estaba caracterizado por la transición de ambientes húmedos a condiciones más áridas. Las adaptaciones cutáneas evidenciadas en este fósil habrían sido cruciales para que los reptiles pudieran conservar agua y colonizar nuevos hábitats, marcando un punto de inflexión en la historia de la vida terrestre.