27/02/2026 11:06 - Actualidad
Darío Lopérfido, una de las figuras más influyentes y polémicas de la gestión cultural argentina de las últimas décadas, falleció el 27 de febrero de 2026 en Madrid, España, a los 61 años. La causa de su muerte fue la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad degenerativa que le fue diagnosticada en mayo de 2024 y que él mismo describió con crudeza en sus últimos escritos.
La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras, provocando debilidad muscular, dificultad para hablar, tragar y respirar. No tiene cura y su expectativa media de vida es de 3 a 5 años desde el diagnóstico. Lopérfido la describió como "una enfermedad sin épica" donde "lo más heroico que te puede pasar es caerte".
Nacido el 5 de junio de 1964, Lopérfido construyó una carrera que combinó periodismo, gestión cultural y pensamiento político. Sin terminar el secundario, se formó en agencias de publicidad y revistas culturales hasta llegar a dirigir, con solo 28 años, el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires en 1992.
Durante su gestión al frente del Teatro Colón (2015-2017), Lopérfido modernizó la histórica institución: incrementó la presencia de figuras internacionales, inició las transmisiones por streaming y abrió los ensayos al público. Su salida estuvo marcada por la polémica generada en 2016 al cuestionar la cifra de 30.000 desaparecidos durante la última dictadura militar.
En julio de 2016, Lopérfido declaró que "en la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos" y que "ese número se arregló en una mesa cerrada". Las declaraciones generaron el repudio de organismos de derechos humanos y sectores del ambiente artístico. Nunca se retractó: "Me podría haber retractado y seguir tranquilo o mantenerme en mi posición. Eso hice y me siento orgulloso de mi actitud", explicó años después.
En sus últimos años, Lopérfido dirigió la Cátedra Vargas Llosa, iniciativa del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa enfocada en la defensa de la libertad de expresión. Con la enfermedad avanzada, grabó en Madrid el ciclo de entrevistas "El hombre rebelde", donde conversó con disidentes latinoamericanos como el venezolano Leopoldo López, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez y el dramaturgo cubano Yunior García.
Poco antes de su muerte, Lopérfido entrevistó al escritor Martín Caparrós, quien también padece ELA. Ambos se conocían hace años y se respetaban pese a sus diferencias ideológicas: "Él es de izquierda y yo liberal, y eso no es motivo para no tener una buena relación", comentó Lopérfido.
En diciembre de 2025, publicó en la revista Seúl una columna titulada "Tener ELA es una mierda", donde describió sin eufemismos el avance de la enfermedad:
"Caminás pésimo, la voz se te vuelve de borracho y comés con el riesgo de que se te caiga la baba. El Darío de antes de la enfermedad ya murió. Tu cuerpo se vuelve una cárcel y eso es lo que más extraño. Los placeres físicos desaparecen. Los placeres intelectuales, en cambio, puedo mantenerlos: leer, escribir, hablar con amigos, escuchar música, ver películas".
Lopérfido era ateo convencido. Ante la enfermedad incurable, reflexionó sobre la eutanasia, legal en España: "Uno no puede decidir nacer, pero puede decidir morir. Vivir no debe ser obligatorio". La definió como "la más liberal de las muertes" y "el mayor logro de la humanidad para quienes no tienen esperanza". Aunque no había tomado esa decisión, saber que estaba disponible lo aliviaba.
Lopérfido llegó a la paternidad a los 54 años con el nacimiento de su hijo Theo. Esta experiencia transformadora se convirtió en su mayor dolor ante la enfermedad:
"Me da furia perderme cosas de mi hijo. Pienso que cuando crezca y yo esté muerto, él podrá leerme".
No hubo fútbol compartido, ni paseos, ni parque de diversiones. Pero dejó su legado en palabras escritas para que Theo pudiera conocerlo a través de ellas.
El escritor Jorge Asís, con quien mantuvo una "rivalidad inteligente" pese a habitar trincheras políticas opuestas, lo elogió como "uno de los oponentes más inteligentes que tuve en mi vida" y lo recordó como "un pibe infinitamente culto, con una erudición académica".
Jorge Telerman, ex jefe de gobierno porteño y ex director del Colón, valoró "su honestidad y el criterio de verdad con el que organizaba su pensamiento".
Álvaro Vargas Llosa, presidente de la Fundación Internacional para la Libertad, destacó "su defensa tenaz de la libertad, su valentía y su coraje".
Fuentes: Infobae, TN, Clarín | 27 de febrero de 2026
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones