03/03/2026 07:09 - Internacionales
El presidente Donald Trump había advertido que el país estaba "locked and loaded" (armado y listo). Cuando comenzaron los ataques que culminaron con la muerte del líder supremo iraní el 28 de febrero de 2026, esa advertencia se transformó en acción directa. El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) detalló el arsenal utilizado en el conflicto bautizado oficialmente como "Operation Epic Fury" (Operación Furia Épica).
El despliegue combina plataformas clásicas con sistemas de última generación, representando una de las mayores concentraciones de poder aéreo, naval y tecnológico en Medio Oriente desde las guerras de Irak y Afganistán.
En la cúspide del poder aéreo estadounidense se encuentran los B-2 Spirit, bombarderos furtivos con diseño de ala volante y un costo superior a USD 1.000 millones por unidad. Con apenas 19 aeronaves en servicio, son considerados uno de los activos más estratégicos de la Fuerza Aérea.
Capaces de transportar armamento convencional y nuclear, los B-2 tienen alcance intercontinental y pueden reabastecerse en vuelo. En esta operación fueron equipados con bombas de 2.000 libras para atacar instalaciones iraníes vinculadas a misiles balísticos.
El año anterior realizaron un viaje de ida y vuelta de 34 horas desde su base en Misuri para atacar complejos nucleares iraníes, empleando la bomba convencional más poderosa del arsenal estadounidense: la Massive Ordnance Penetrator de 30.000 libras.
Una de las novedades de esta ofensiva es el uso en combate, por primera vez, de los drones LUCAS (Low-cost Unmanned Combat Attack System). Operados por la unidad Task Force Scorpion Strike, activada en Medio Oriente a fines de 2025, estos aparatos representan una apuesta por la guerra asimétrica.
Paradójicamente, están inspirados en los drones iraníes Shahed-136, ampliamente utilizados por Rusia en Ucrania. Son drones de ataque unidireccional -conocidos como "kamikaze"- diseñados para ser relativamente baratos y lanzados en grandes cantidades.
CENTCOM los describió como una forma de "retribución fabricada en Estados Unidos", subrayando el simbolismo de usar una tecnología modelada a partir del diseño iraní contra el propio Irán.
Dos portaaviones -el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford- operaban en la región al inicio de los ataques. El Lincoln en el mar Arábigo y el Ford en el Mediterráneo oriental, frente a Israel.
Desde sus cubiertas despegan cazas F/A-18 Super Hornet y F-35, encargados de misiones ofensivas y de defensa aérea. Irán aseguró haber impactado al Lincoln con misiles balísticos, algo que CENTCOM calificó públicamente como "una mentira".
Junto a los portaaviones operan destructores clase Arleigh Burke, equipados con misiles Tomahawk de ataque terrestre. Pueden transportar hasta 96 misiles y cuentan con el sistema Aegis de defensa antimisiles.
Ante la respuesta iraní -que incluyó el lanzamiento de miles de drones y misiles-, EE.UU. activó baterías Patriot y sistemas THAAD (Terminal High-Altitude Area Defense).
Ambos están diseñados para interceptar amenazas aéreas, aunque el THAAD opera a mayor altitud. Analistas advierten que las reservas de interceptores podrían convertirse en un factor crítico si el conflicto se prolonga.
Durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en 2025, ya se puso a prueba la capacidad de reposición de estos sistemas, a lo que se suman envíos previos a Ucrania.
La entrada en combate de los bombarderos furtivos B-2 Spirit cambia la naturaleza de la campaña aérea. Estas plataformas están diseñadas para atacar objetivos que ningún otro avión puede destruir con la misma probabilidad de éxito.
Irán ha construido durante años complejos subterráneos excavados en montañas a gran profundidad, auténticas ciudades de misiles capaces de almacenar, proteger y en algunos casos lanzar proyectiles directamente desde el interior. Estas instalaciones albergan modelos como el Shahab-3, Sejil y Khorramshahr, con alcances de hasta 2.000 kilómetros.
Sus túneles compartimentados, entradas reforzadas y sistemas de lanzamiento ocultos están diseñados para resistir bombardeos convencionales. La llegada de los B-2 significa que ha comenzado la búsqueda sistemática de estas instalaciones para sellar sus accesos y neutralizar los puntos de lanzamiento.
La ofensiva no depende solo de bombas y misiles. Aviones EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica, acompañan las operaciones con sistemas de interferencia y supresión de radares enemigos.
Aeronaves de alerta temprana como los E-3 Sentry (Fuerza Aérea) y E-2 Hawkeye (Marina) funcionan como centros de comando voladores, monitoreando el espacio aéreo y marítimo en un radio de hasta 400 kilómetros.
También se detectó la presencia de aviones EA-11 BACN, apodados "el Wi-Fi en el cielo", que permiten enlazar comunicaciones entre fuerzas aéreas y terrestres.
Los MQ-9 Reaper, drones armados con misiles Hellfire y bombas guiadas, cumplen un doble rol: ataque y vigilancia. En tierra, el sistema HIMARS aporta movilidad y precisión con cohetes de largo alcance.
La Operación Furia Épica comenzó el 28 de febrero de 2026 y causó la muerte del ayatolá Alí Jamenei y más de 555 muertos en Irán según la Media Luna Roja. El precio del petróleo Brent superó los USD 80/barril y el Estrecho de Ormuz (por donde circula el 20-25% del petróleo mundial) permanece en riesgo. Irán designó a Ahmad Vahidi, prófugo por el atentado a la AMIA, como nuevo comandante de la Guardia Revolucionaria.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones