06/03/2026 11:05 - Actualidad
Evelyn Mendoza lleva un dije brillante colgado de su cuello con una foto grabada en el metal: ella junto a su hijo Isaías. Es su amuleto, su conexión constante con el adolescente de 15 años que lucha por su vida en el hospital El Dique de Ensenada.
El 24 de septiembre de 2025, pasado el mediodía, Evelyn recibió un mensaje de WhatsApp de su hija que cambiaría su existencia. Isaías había sido atacado por un compañero en la Escuela Secundaria N°27 de Avellaneda porque no quiso darle su asiento en el aula.
"Lo agredió primero con un cachetazo. Isaías no pudo defenderse y recibió tantas piñas en el estómago que entró en paro cardíaco", relata Evelyn con el dolor grabado en su rostro.
Cuando ella llegó al colegio, encontró a su hijo tirado en el piso, sin signos vitales. Fue trasladado de urgencia al hospital Fiorito de Avellaneda, donde los médicos intentaron reanimarlo durante 20 minutos.
"Quedó en coma. Trece días después despertó y nos avisaron que había sufrido una hipoxia aguda. Perdió el 70% de sus neuronas", cuenta su madre.
A cinco meses del ataque, Isaías permanece internado en el hospital El Dique de Ensenada. Las secuelas neurológicas son devastadoras:
Tras meses de desesperada búsqueda en internet, consultando con especialistas de España, Brasil y Estados Unidos, Evelyn encontró una alternativa médica que podría cambiar el pronóstico de su hijo.
La familia debe reunir $33 millones de pesos para un tratamiento con células madre en el IMEB (Instituto de Medicina Evolutiva y Biológica) de Córdoba. Son tres inyecciones de 8.000 dólares cada una.
"Con el tratamiento puede regenerar el 70% de sus neuronas", asegura Evelyn con la esperanza intacta. "Ya sé que no va a volver a ser el mismo nene de siempre, pero sí puede volver a vivir".
Evelyn explica que el agresor presentó un certificado de discapacidad por retraso en el aprendizaje, algo que fue considerado por la Justicia. "El juez determinó que no fue a matar ese día. Le dieron prisión domiciliaria", revela.
"Yo lo vi solamente ese día en la comisaría y se reía", agrega con bronca. "Los padres nunca se comunicaron conmigo. Ni el colegio, ni la jefatura distrital. Nadie".
La familia ha iniciado una campaña para reunir el dinero necesario y ha organizado marchas para visibilizar el caso.
"No pedí que me regalen la plata. Puedo poner un millón de pesos de mi sueldo. Solo les pido que piensen que esto es una vida", ruega Evelyn.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones