06/03/2026 13:16 - Actualidad
Este 6 de marzo de 2026 se cumplen cuatro décadas del último acercamiento del Cometa Halley a la Tierra, un fenómeno astronómico que ocurre aproximadamente cada 75 años y que ha dejado una huella indeleble en la historia de la humanidad, desde presagios catastróficos hasta revolucionarios descubrimientos científicos.
En su paso de febrero de 1986, el Halley se acercó a 63 millones de kilómetros de nuestro planeta. Lejos estaba de provocar el terror que generó su visita anterior, en 1910, cuando pasó a solo 400.000 kilómetros de la Tierra y millones de personas creyeron que el fin del mundo había llegado.
El cometa lleva el nombre del astrónomo británico Edmond Halley, quien en 1705 identificó que los cometas observados en 1531, 1607 y 1682 compartían características orbitales similares, concluyendo que se trataba de un mismo objeto que regresaba periódicamente.
Halley utilizó los principios de gravitación y movimientos planetarios desarrollados por Isaac Newton para calcular que el cometa volvería a pasar en 1758. Su predicción fue exacta, aunque lamentablemente Halley falleció 14 años antes de poder comprobarlo.
"Fue el primer astrónomo en demostrar que algunos cometas tienen órbitas periódicas, revolucionando nuestra comprensión del sistema solar", explican los expertos de la NASA.
Núcleo: 11 km × 5 km
Velocidad máxima: 54,55 km/s
Composición: Hielo, CO, metano y polvo estelar
Próxima visita: 2061
La visita de 1910 generó una ola de pánico global sin precedentes. El astrónomo francés Camille Flammarion, un científico de prestigio pero también conocido por su inclinación hacia las prácticas espiritistas, anunció que la cola gaseosa del cometa estaba compuesta por cianógeno, un gas altamente venenoso.
"El gas cianógeno impregnará la atmósfera y posiblemente extinguirá toda la vida en el planeta", afirmó Flammarion en declaraciones que recorrieron el mundo.
Los periódicos de la época amplificaron el miedo. The New York Times publicó el 7 de febrero de 1910: "El cianógeno es un veneno muy mortal, un grano de su sal de potasio que llega a la lengua es suficiente para causar la muerte instantánea". El diario The Ogden Standard tituló en su portada: "Se viene el fin del mundo".
Según el diario peruano El Comercio, entre el 1 de enero y el 18 de mayo de 1910 ocurrieron en todo el mundo 437 suicidios vinculados con el pánico provocado por las teorías apocalípticas.
En Argentina, la situación fue particularmente intensa: el país se preparaba para celebrar el Centenario del 25 de mayo de 1810, pero muchos ciudadanos creían que no llegarían a ver los festejos porque una semana antes los mataría el cometa.
La noche del 18 al 19 de mayo de 1910, la Tierra atravesó la cola del cometa Halley. Contrario a todas las predicciones catastrofistas, no ocurrió absolutamente nada. Los gases estaban tan dispersos que no tuvieron ningún efecto sobre la atmósfera terrestre.
En París, la gente salió masivamente a la calle y, al comprobar que no había daño alguno, se armó una verdadera fiesta popular con música, cánticos y bailes. En Buenos Aires, el ingenio popular ya había acuñado una cuarteta para despedir al cometa:
"Y ya se nota a tu paso / que sos un cometa a cuerda / por eso no hago caso / te podés ir a la mierda"
El diario catalán La Vanguardia había intentado calmar los ánimos con explicaciones científicas, señalando que los gases enrarecidos del cometa no podían penetrar la atmósfera terrestre debido a su baja densidad y la velocidad combinada de ambos cuerpos celestes.
A diferencia del caos de 1910, el paso de 1986 fue una oportunidad científica sin precedentes. Por primera vez en la historia, el Halley fue fotografiado desde una nave espacial, permitiendo a los científicos obtener información detallada sobre su estructura y composición.
El cometa Halley no solo es famoso por su periodicidad y por ser visible a simple vista desde la Tierra, sino también por las lecciones que dejó sobre cómo el miedo irracional puede propagarse masivamente, incluso cuando la ciencia ofrece explicaciones tranquilizadoras.
Como señala el artículo de Infobae, "en un mundo donde los terraplanistas, los antivacunas y los fanáticos religiosos se reproducen como hongos se puede esperar cualquier cosa". El cometa Halley nos recuerda que, cuatro siglos después de Edmond Halley, la ciencia sigue siendo nuestra mejor herramienta para entender el universo... y para no caer en el pánico ante fenómenos que, como el paso de una cola gaseosa, resultan completamente inofensivos.
Fuentes: NASA, Infobae, Ian Ridpath ("A comet called Halley"), Daniel Balmaceda ("Historias insólitas de la historia argentina"), El Comercio de Perú, The New York Times.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones