06/03/2026 15:09 - Internacionales
El 13 de enero de 2012 se convirtió en una fecha imborrable para la industria naviera mundial. El Costa Concordia, considerado uno de los cruceros más avanzados de su época con más de 4.200 personas a bordo, naufragó frente a las costas de la isla italiana de Giglio dejando un saldo de 32 muertos y más de un centenar de heridos.
Las imágenes del coloso de acero inclinado sobre las aguas, a escasos metros de la costa, recorrieron el mundo y expusieron no solo la tragedia humana, sino también las graves fallas en los protocolos de seguridad de las grandes embarcaciones.
El capitán Francesco Schettino decidió abandonar la ruta prevista para realizar un "inchino", una maniobra no autorizada que consistía en acercar el barco a la costa para saludar a los habitantes locales.
A las 21:45 horas, navegando a 16 nudos (30 km/h), el crucero chocó contra un afloramiento rocoso que abrió una grieta de 53 metros en el casco, inundando cinco compartimentos estancos y provocando la pérdida total de energía eléctrica.
La tragedia se magnificó por la gestión inadecuada de la emergencia:
Los testimonios de los sobrevivientes reconstruyen una noche de confusión, miedo y desesperación. Cuando las luces se apagaron y el buque se escoró bruscamente, el pánico se apoderó de los pasajeros.
"No podía entender qué estaba pasando, el movimiento era tan violento. De repente, me costaba mantenerme en pie. Si dabas un paso adelante, te caías. No podías distinguir entre arriba y abajo"
"Solo un hombre deshonroso habría dejado a todos esos pasajeros a bordo. Fue la experiencia más horrible de mi vida. Una tragedia, un dolor que llevaré conmigo para siempre"
La inclinación de 30 grados dificultó el acceso a las salidas y muchos pasajeros optaron por saltar al agua helada y nadar aproximadamente 100 metros hasta la costa. La tripulación no logró dimensionar ni comunicar con claridad el daño a las autoridades, mientras que a los pasajeros se les informó inicialmente que solo se trataba de un apagón.
La justicia italiana declaró a Francesco Schettino culpable de:
El buque fue puesto en vertical en septiembre de 2013 y remolcado en julio de 2014. El cuerpo de la última víctima fue recuperado en noviembre de 2014, casi tres años después del naufragio. La tragedia obligó a la industria naviera a revisar profundamente sus protocolos de seguridad y procedimientos de evacuación.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones