07/03/2026 13:09 - Entretenimiento
Alejandro Sanz, con 57 años y 35 años de carrera, demostró en el Campo Argentino de Polo que su música no envejece. El artista español ofreció un show de dos horas que combinó nostalgia, emoción y una producción visual de primer nivel.
Sanz llegó a Argentina en el marco de su gira internacional, presentándose el viernes 6 de marzo en el Campo de Polo, con una segunda función programada para el sábado 7 de marzo. El espectáculo contó con drones, efectos visuales hipnóticos y una poderosa banda multinacional de 10 músicos.
El músico se apoyó en una banda con representantes de Bosnia, República Dominicana, Cuba, Barcelona, Islas Canarias, Nueva York y Perú. Entre los instrumentos se destacaron saxofones, batería, trompeta, teclados, bajos y coros, dándole una materialidad especial a sus canciones.
El repertorio incluyó clásicos como "Corazón partido" y "Viviendo deprisa", canción que Sanz escribió y lanzó en 1991 pero que sigue sonando fresca en su voz y guitarra. El artista demostró que sus temas flotan fuera del calendario, siendo cantados por las hijas de las hijas de quienes lo escucharon originalmente.
Con su inseparable guitarra española como columna vertebral, Sanz sostuvo un show que combinó diálogo con el público, piropos a Buenos Aires y chistes en su justa medida, poniendo siempre la música en el centro.
La cantante argentina Yami Safdie fue invitada para cantar a dúo el nuevo tema "Cuéntame", compartiendo incluso un set de mate en escena. El show cerró con una transformación del Campo de Polo en una verdadera rave, con versiones electrónicas de sus grandes éxitos que provocaron una celebración masiva.
"Una canción no puede parar un tanque, pero puede partirle el corazón al que lo conduce"
Si a fines de los ochenta Sanz mostraba gestos de inmadurez bajo el seudónimo "Alejandro Magno", ahora revalida su título de conquistador. El artista andaluz, nacido en Madrid pero atravesado por ambientes flamencos, se retiró de escena con la sensación de quien sabe que fue el tercero omnipresente de tantas parejas: un ilusionista que despierta lo dormido con un acorde.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones